“Odisea Artística”: un respiro entre las sumersiones de Bohemia Andaluz
Cabezas, pinceles y miradas simbólicas. El colectivo de jóvenes artistas toma la Galería de la Casa de la Cultura para revelar sus procesos íntimos en una muestra que dura solo una semana.
En la Galería de la Casa de la Cultura de Tarija, desde el lunes 28 de julio hasta el sábado 2 de agosto de 2025, se desarrolla la muestra “Odisea Artística”, que presenta los recientes hallazgos del colectivo Bohemia Andaluz.
“Es el viaje creativo que tuvimos todo este tiempo como artistas, lleno de exploración, descubrimiento y evolución constante, para encontrar un significado a lo que es la expresión artística”, explica Mariela Morales, principal gestora del colectivo. Su definición traza la línea conceptual que articula esta muestra que no busca una meta, sino un desplazamiento constante, un tanteo, una búsqueda.
Bohemia Andaluz está conformado por Ericka Vargas, Fernanda Andrade, Areli Rosellón, Jhoseline Duarte, Diego Soliz, Carlos Balboa, Ariane Rojas y la propia Morales. Para esta exposición, el grupo decidió invitar a otros creadores: Damián Guerra, Exaltación Velásquez, Limbert Martínez, Elmer Uyuquipa y Fabián Tirado, generando un cruce de caminos entre trayectorias emergentes y voces más establecidas en el panorama local.
La exposición se compone de más de treinta obras realizadas en óleo, acrílico, acuarela, con incursiones en dibujo, grabado y pirograbado, modelados en bajo, medio y alto relieve, y un par de esculturas que despiertan lecturas provocadoras.
De un lado, la cabeza del David de Miguel Ángel, canon de belleza occidental, símbolo de perfección renacentista. Del otro, un retrato del Moto Méndez, héroe popular, espíritu rebelde de la historia tarijeña, cuyo rostro de bronce y bigote tupido aún se impone en plazas y nombres de escuelas. Juntos, pero no revueltos, sugieren una tensión creativa que interpela: ¿qué significa representar, hoy, un cuerpo, un rostro, una idea de lo admirable?
El David reaparece en una obra titulada “Observación del tiempo”. Pero aquí su ojo derecho ha sido “extraído” del mármol y emplazado en una composición simbólica donde la mirada se detiene frente a un quinqué recién extinguido. La mirada clásica observa un presente donde los humos del pasado perviven para que alguien tome nota de su luz.
El colectivo, además, intervino una de las paredes de la galería con una instalación sencilla pero elocuente: paletas de colores, pinceles, brochas, objetos del proceso que, al ser elevados a la categoría de obra, visibilizan la travesía del hacer artístico. Es un gesto mínimo, pero significativo, sobre todo en un medio como el tarijeño, donde este tipo de lenguaje aún sorprende.
Las demás piezas revelan una rica diversidad de estilos y enfoques. Hay búsquedas personales marcadas, estéticas en evolución, y una notable relectura de temas costumbristas y folclóricos, esta vez abordados desde una mirada más íntima, simbólica, y no exenta de crítica o reinvención.
“Odisea Artística” es una exposición breve, dura apenas una semana, pero funciona como un respiro entre sumersiones: la oportunidad de compartir con el público el resultado de procesos individuales y colectivos, antes de volver al silencio del taller, a la urgencia del boceto, a esa extraña, noble y eterna tarea de seguir haciendo arte.








