Carga procesal retrasa el juicio por proxenetismo en Bermejo
En mayo del 2023 fueron aprehendidos tres sujetos, incluyendo a funcionarios públicos, que operaban en el lenocinio “La Cobra”, explotando a menores de edad



Debido a la recarga procesal, el Tribunal Único de Sentencia de Bermejo tuvo que postergar hasta septiembre el juicio por proxenetismo contra los tres acusados en el caso denominado “La Cobra”, que es el nombre del lenocinio donde presuntamente lucraban ofreciendo a menores de edad a las que incluso habrían fotografiado para un catálogo virtual.
Entre los acusados existen exfuncionarios públicos y la investigación estableció que las víctimas, tanto bolivianas como argentinas, eran captadas mediante ofertas de trabajo.
Proceso
El operativo que desbarató esta organización criminal se ejecutó en mayo del 2023. Los tres aprehendidos fueron sometidos a una audiencia cautelar de más de cinco horas, donde se ordenó su detención preventiva.
El Ministerio Público concluyó la investigación y los acusó formalmente por proxenetismo, trata y corrupción de menores. Inicialmente se programó el juicio para fines de junio, pero ya estaba en curso otro proceso en el único tribunal en Bermejo y eso obligó a su reprogramación para el 18 de septiembre, según reporte de la Fiscalía.
Modus operandi
La banda delincuencial estaba compuesta por Nivardo Candelario C. (41), a cargo de la administración, Teresa Vásquez L. (27) y Teresa Guadami (45). Ambas mujeres se ocupaban de captar víctimas y eran parte del personal de la Empresa Municipal de Agua y Alcantarillado de Bermejo (EMAAB).
Los investigadores determinaron que el modus operandi de esta banda consistía en identificar a niñas y adolescentes que no sobrepasaban los 17 años, que estén en situación de vulnerabilidad económica o desvinculación familiar para ofrecerles trabajo.
Una vez que las captaban, las obligaban a posar para un catálogo que usaban para ofrecer sus servicios vía WhatsApp, las mantenían encerradas en el lenocinio “La Cobra” y les enseñaban a usar salidas secretas para esquivar controles policiales. Además, las entrenaban para decir que eran mayores de edad en caso de ser entrevistadas por alguna autoridad.
Entre las pruebas más contundentes contra los sindicados figura el testimonio de una de las víctimas que relató lo vivido e identificó a sus captores. Una vez instalado su juicio se definirá la participación de cada uno.