Murió Playboy italiano que tuvo más de 6 mil novias
El hormonal adolescente de larga cabellera e innegable atractivo físico supo desde el primer momento que, para poder tener acceso a la mayor cantidad de féminas, la mejor estrategia sería trabajar en un club nocturno. El hombre conocido como el “Romeo de Rimini” falleció en su...
El hormonal adolescente de larga cabellera e innegable atractivo físico supo desde el primer momento que, para poder tener acceso a la mayor cantidad de féminas, la mejor estrategia sería trabajar en un club nocturno.
El hombre conocido como el “Romeo de Rimini” falleció en su “reino” a los 63 años, mientras se encontraba teniendo relaciones con una joven turista de Europa del este de 23 años.
Quienes lo conocieron, aseguran que Zanfanti intimó con más de 6.000 mujeres y que llegó a presumir que, “en un buen verano”, dormía en promedio con 200 féminas.
Su presunto récord fue de 207 amantes por temporada, según aseguró el hombre que hoy, en la era del #MeToo, habría tenido problemas para justificar tal nivel de donjuanismo.
“Hice más por la promoción de Rimini como destino que 100 agencias juntas”, dijo en su momento el hombre que llegó a tener su propia estatua de cera en un pueblo sueco, donde trabajaba para la industria turística durante el invierno boreal.
Su modus operandi era predecible pero infalible. Los años que estuvo a cargo de las relaciones públicas del club nocturno Blow Up, se paraba en la entrada del local y convencía a las mujeres más bellas a que entraran al reducto que supo consagrarse como uno de los más exclusivos de la era.
A pesar de las críticas que pueda llegar a generar hoy tal nivel de promiscuidad y apetito sexual, Zanfanti aseguró en su momento haber amado a todas y cada una de sus compañeras carnales.
Incluso muchas de ellas, a lo largo de los años, dijeron haber dado a luz a los descendientes del hombre de piel oliva, abundante pelo en pecho y cabellera blonda.
El italiano llegó a bromear con nunca haber visitado un gimnasio al reemplazar las pesas por “mucha gimnasia en la cama”.
También llegó a decir que algunas de sus ex amantes, muchas de ellas casadas, lo visitaban a escondidas y hasta le decían que sus hijas “querían verlo”.
Su final llegó, probablemente, de la forma que él lo hubiese deseado. El pasado martes por la noche sufrió un ataque al corazón fatal mientras disfrutaba de un pasional encuentro con una señorita en su residencia de la zona de Pradella, en Rimini, a la cual aseguran conocía hacía años.
El hombre conocido como el “Romeo de Rimini” falleció en su “reino” a los 63 años, mientras se encontraba teniendo relaciones con una joven turista de Europa del este de 23 años.
Quienes lo conocieron, aseguran que Zanfanti intimó con más de 6.000 mujeres y que llegó a presumir que, “en un buen verano”, dormía en promedio con 200 féminas.
Su presunto récord fue de 207 amantes por temporada, según aseguró el hombre que hoy, en la era del #MeToo, habría tenido problemas para justificar tal nivel de donjuanismo.
“Hice más por la promoción de Rimini como destino que 100 agencias juntas”, dijo en su momento el hombre que llegó a tener su propia estatua de cera en un pueblo sueco, donde trabajaba para la industria turística durante el invierno boreal.
Su modus operandi era predecible pero infalible. Los años que estuvo a cargo de las relaciones públicas del club nocturno Blow Up, se paraba en la entrada del local y convencía a las mujeres más bellas a que entraran al reducto que supo consagrarse como uno de los más exclusivos de la era.
A pesar de las críticas que pueda llegar a generar hoy tal nivel de promiscuidad y apetito sexual, Zanfanti aseguró en su momento haber amado a todas y cada una de sus compañeras carnales.
Incluso muchas de ellas, a lo largo de los años, dijeron haber dado a luz a los descendientes del hombre de piel oliva, abundante pelo en pecho y cabellera blonda.
El italiano llegó a bromear con nunca haber visitado un gimnasio al reemplazar las pesas por “mucha gimnasia en la cama”.
También llegó a decir que algunas de sus ex amantes, muchas de ellas casadas, lo visitaban a escondidas y hasta le decían que sus hijas “querían verlo”.
Su final llegó, probablemente, de la forma que él lo hubiese deseado. El pasado martes por la noche sufrió un ataque al corazón fatal mientras disfrutaba de un pasional encuentro con una señorita en su residencia de la zona de Pradella, en Rimini, a la cual aseguran conocía hacía años.


