Entendí y aprendí

Entendí que no tengo que terminar

mis quehaceres en un solo día.

Que la vida va pasando

y absolutamente nada la detiene.

Que todo se puede acabar

en un abrir y cerrar de ojos.

Entendí que lo material

nunca ha sido importante.

Lo más importante es el tiempo

que nos queda por delante.

Que si no estoy en el trabajo,

me sustituyen.

Pero mi salud emocional

es irremplazable.

Entendí que no tengo por qué

apurarme al dar una caminata

y ver el paisaje.

Que no me gustan

los apuros en mi vida.

Entendí que la comida

puede llenar el vacío

del estómago,

pero no el del alma.

Que tengo derecho a disfrutar

cada segundo lo que tengo.

Que el dinero puede comprar viajes,

pero no tiempo.

Que cuando necesito espacio...lo tomo.

Que cuando quiero gritar... grito.

Que cuando quiero quedarme en la cama...lo hago.

Que cuando quiero bailar... bailo.

Y cuando quiero llorar... lloro.

Aprendí a escucharme detenidamente...

y a darle prioridad a mis necesidades.

Desde que lo hago,

ya mi café no huele a prisa.


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