Sacrificio

Una persona sacrificó varias reses, encendió la parrilla y le dijo a su hermano:

"Sal. Llama a nuestros seres queridos y vecinos para que coman con nosotros"

Su hermano salió a gritar:

"¡Gente, ayúdenos a apagar un incendio en la casa de mi hermano!"

Por unos momentos salió un grupo de personas y el resto actuó como si no hubiera escuchado.

La gente que venía comía y bebía hasta hincharse.

El hermano se volvió hacia su hermano asombrado y le dijo:

"Las personas que vinieron no las conozco y nunca las he visto antes, entonces ¿Dónde están nuestros seres queridos y compañeros?"

El hermano dijo:

"Los que dejaron sus casas vinieron a ayudarnos a apagar un fuego en nuestra casa y no para la fiesta, porque estos son los que merecen generosidad y hospitalidad".

Conclusión: A quien no encuentres a tu lado en un momento de angustia, no lo llames amigo, hermano o amante.

Porque ese es el que se ríe de ti en tiempos de apuro, y no merece tu amabilidad, generosidad y atención simple y sencillamente.


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