La zorra y el mono coronado rey

Bailaba entre todos los animales el mono con tanta gracia, que comenzaron a aplaudirle sin cesar. Era tan simpático que decidieron coronarle rey de todos ellos. Pero la zorra no estaba conforme. Ella creía que no era digno de tal corona. De hecho, se propuso demostrar al resto de animales que el mono no debía ser el rey. Para ello, preparó una trampa: puso un trozo de comida sobre una cepa y después llamó al mono:

– Majestad- dijo la zorra- Encontré un trozo de suculenta carne en el camino y he pensado que es digna de nuestro rey… Pero en lugar de traerla, creo que es más majestuoso que seas tú mismo quien vayas a por ella y así podremos aparentar que fuiste tú quien la encontró.

– Muchas gracias, zorra– dijo el hambriento mono- Me parece muy generoso por tu parte. Dime dónde está.

La zorra condujo al mono hasta la trampa y el mono rey, sin pensar, se lanzó como loco a por la carne. Y claro, quedó atrapado por la cepa.

La zorra entonces llamó a los animales y dijo señalando al mono:

– Ahí tenéis al tonto de vuestro rey, que es incapaz de pensar antes de actuar. ¿Cómo queréis que nos gobierne?

 

Moraleja: Nunca te lances a una empresa sin haber reflexionado antes acerca del éxito y de sus riesgos.


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