La psicosis colectiva en los jóvenes de la que nadie habla: ¡TERREMOTO!
Hay algo que me preocupa y de lo que casi nadie está hablando. En los últimos días he escuchado a varios jóvenes hablar con verdadera preocupación sobre los terremotos y sismos que ocurren en distintos lugares del mundo. Algunos preguntan ¿cuándo será el próximo?, otros hablan e incluso le ponen hasta fecha de cuándo ocurrirá en nuestra ciudad y otros simplemente manifiestan miedo.
Y entonces me hago una pregunta: ¿Estamos informando a nuestros jóvenes o estamos alimentando sus miedos? No quiero minimizar los terremotos. Son fenómenos naturales que pueden provocar tragedias y, por supuesto, debemos estar preparados. Pero también creo que debemos mirar algo que está ocurriendo silenciosamente: la cantidad de información que nuestros jóvenes están recibiendo todos los días a través de las redes sociales. Un video lleva a otro, una noticia lleva a otra, un supuesto pronóstico aparece en TikTok, Facebook, WhatsApp o cualquier otra plataforma y de pronto un joven que hace unos minutos estaba tranquilo comienza a preguntarse si mañana podría ocurrir una catástrofe.
Me atrevo a hablar de una especie de “psicosis colectiva” alrededor del miedo a los terremotos, pero lo digo como una preocupación social, no como un diagnóstico médico. Porque para hablar de un trastorno psicológico se necesita la evaluación de profesionales como psicólogos y sociólogos, particularmente yo que estoy viendo y escuchando es miedo y frente al miedo, los adultos tenemos una responsabilidad.
No podemos dejar solos a nuestros jóvenes frente a la pantalla: La Organización Mundial de la Salud advierte que la información errónea y la desinformación pueden generar daños y afectar la toma de decisiones relacionadas con la salud y la seguridad.
Yo creo que aquí los adultos tenemos que recuperar algo que ninguna red social puede reemplazar y es la conversación, Tenemos que hablar con nuestros hijos, Preguntarles qué están viendo, Qué están escuchando, Qué les preocupa, Qué sienten cuando aparecen esas imágenes y sobre todo, ayudarles a distinguir entre una información verdadera y una publicación creada solamente para generar miedo, visitas o interacción.
UNICEF recomienda precisamente acompañar a los adolescentes en el consumo de redes sociales, ayudarlos a identificar información poco fiable y conversar sobre cómo se sienten frente a lo que consumen.
Informar también es cuidar
La salud mental de nuestros jóvenes no puede ser un tema secundario, la Organización Mundial de la Salud señala que la ansiedad y otros problemas emocionales son frecuentes durante la adolescencia y que contar con entornos protectores en la familia, la escuela y la comunidad es fundamental para el bienestar mental, por eso creo que no debemos responder al miedo con más miedo, debemos responder con información, preparación y tranquilidad. Si un joven pregunta: “¿Y si tiembla?” No debemos responder: “¡Dios mío, qué miedo!” debemos decirle: “Vamos a aprender qué hacer.” esa es la diferencia. Porque estar preparado no significa vivir asustado.
Las autoridades deberían hablar de esto
Me gustaría que quienes tienen responsabilidades en educación y salud miren también esta realidad. Quizás sea momento de llevar a las unidades educativas información clara sobre sismos, simulacros, primeros auxilios, manejo del miedo y uso responsable de las redes sociales durante situaciones de emergencia. Nuestros jóvenes tienen preguntas, y necesitan respuestas, no rumores, no videos alarmistas, no teorías sin fundamento, necesitan certezas, necesitan adultos que les digan: “Tranquilo. No estás solo. Vamos a aprender juntos qué hacer”.
Porque quizás el próximo gran desafío no sea solamente enseñarles dónde protegerse durante un terremoto, quizás también tengamos que enseñarles cómo proteger su mente de la avalancha de información que reciben todos los días.
Yo creo que esa también es una forma de prevención. Y como adultos, esa responsabilidad es nuestra.





