El enfoque social de la ciencia y la visibilización de género en el aula

La epistemología contemporánea ha desplazado la vieja imagen del científico aislado en un laboratorio aséptico. Hoy comprendemos la actividad científica como un fenómeno condicionado por factores sociales, económicos y políticos. En el ámbito educativo, este análisis se estructura a través del enfoque CTS (Ciencia, Tecnología y Sociedad), el cual equilibra las posturas internalistas —centradas solo en el desarrollo teórico interno— y las externalistas —que priorizan las presiones del entorno—.

Llevar el enfoque CTS al aula implica discutir con los estudiantes de secundaria que el avance tecnológico y matemático responde a contextos históricos y agendas institucionales. Esto abre el debate sobre la responsabilidad ética en el uso del conocimiento.

A la par de este giro social, la epistemología de género resulta indispensable para corregir sesgos históricos en la enseñanza. Durante siglos, las contribuciones de las mujeres en la ciencia y la matemática fueron sistemáticamente invisibilizadas o atribuidas a terceros, un fenómeno estudiado bajo las categorías del efecto Matilda y el efecto Curie. Exponer estos mecanismos de discriminación en el aula permite equilibrar las referencias históricas y motivar a las estudiantes hacia las áreas técnicas y científicas.

Finalmente, la característica metodológica más importante que debemos transmitir es la capacidad de auto-corrección de la ciencia. A diferencia de los sistemas dogmáticos, el conocimiento científico no es definitivo; ante la aparición de anomalías o nuevos datos contrastables, las teorías se revisan y modifican. Enseñar matemática bajo este principio ayuda a los alumnos a entender que el error no es un fracaso, sino un paso necesario en la depuración del conocimiento.


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