La psicomotricidad infantil

El desarrollo psicomotor es la adquisición de habilidades, es el proceso mediante el cual el niño aprende a moverse, hablar o distinguir personas y objetos, entre otras capacidades. La psicomotricidad equivale a la maduración de estructuras nerviosas (cerebro, médula, músculos). Obviamente, esta evolución puede variar en cada caso, ya que depende de varios factores como la genética, la personalidad o su potencial.

Como señalaba Montessori (2003), la mano es el instrumento de la inteligencia; a través de ella, el niño explora, manipula y transforma el mundo. Las actividades que requieren precisión, concentración y control de los movimientos de los dedos preparan al niño para tareas más complejas, como la lectura y la escritura. Al actuar con libertad y responsabilidad sobre los objetos, el niño construye su pensamiento y su capacidad de expresar ideas. La psicomotricidad es clave en la primera infancia porque integra movimiento, emoción y pensamiento, favorece la coordinación, el equilibrio, la lateralidad, fortalece la autonomía y la autoestima, y mejora la atención y el lenguaje, apoyando aprendizajes significativos y el desarrollo integral del niño. sano.

Los estudiantes descubren que pueden comunicarse de diversas maneras manipulando materiales, dibujar o representar símbolos no es solo una actividad manual, es una forma de expresar pensamientos, organizar ideas y conectar con los demás.

Por ello, fomentar la motricidad fina desde el nivel inicial va más allá de preparar a los estudiantes para escribir. Potencia su autonomía, concentración, creatividad y capacidad de resolver problemas. Cada día, al ofrecerles distintos recursos, desarrollan estas habilidades de manera progresiva, significativa y divertida, construyendo una base sólida para su aprendizaje. 

El niño, a partir de los dos años va mejorando habilidades como correr, saltar, trepar, bailar, a los 3 años, ya tiene adquiridas muchas de las capacidades motoras de un adulto. A partir de entonces seguirá perfeccionándolas de forma progresiva. Todos estos avances permiten desarrollar lo que se llama “esquema corporal” es decir, cómo ve el niño su propio cuerpo y sus distintas partes. Se da cuenta de lo que puede hacer con él y de sus limitaciones

El niño entre los 2 y los 3 años adquiere nuevas habilidades para utilizar sus manos. Manipula objetos pequeños con mayor destreza y coordinación. Puede pasar perfectamente las páginas de los cuentos, abrir y cerrar tapones, jugar con juguetes más complicados (construcciones, piezas). Las muñecas, los dedos y las palmas de las manos pueden realizar funciones concretas como comer y beber solos.

Estos nuevos avances le dan cada vez más autonomía. Entre los 3 a 5 años perfecciona todo lo anterior. Empieza a garabatear. Hace trazos verticales, horizontales o circulares cada vez más pequeños y precisos. Esto marca el inicio del aprendizaje de la escritura.

 La educación en el nivel inicial es un espacio diseñado para que los niños exploren nuevos conocimientos, descubran formas de expresar sus ideas y desarrollen habilidades. La psicomotricidad ocupa un lugar importante en la educación infantil, enfatizando en los primeros años de la infancia, puesto que existe una interdependencia entre el desarrollo motor, socio-afectivo y cognitivo. Además, el desempeño escolar es un indicador que permite constatar el avance o retroceso que puede tener el niño durante su proceso de aprendizaje.

La psicomotricidad forma parte de las disciplinas que hace posible la práctica y mejoramiento del desarrollo motriz, cognitivo, afectivo social de la persona a través del propio cuerpo y movimientos realizados, por lo que no solamente está enfocado en el contexto de visión del cuerpo en el individuo, sino en la función biológica y psicológica; su objetivo es desarrollar las destrezas tanto expresivas, creativas como las motrices de niños por medio del uso de su cuerpo y de forma inclusiva (tomando en cuenta tanto el lenguaje como el cuerpo).

La psicomotricidad del niño dentro en la primera infancia se va desarrollando espacialmente, por lo que son capaces de movilizar objetos en diferentes puntos de referencia; tanto la motricidad fina que requiere de precisión, como la gruesa son desarrolladas por el infante a través del aprendizaje colaborativo.

 La educación psicomotriz se centra en índoles relacionadas a las experiencias obtenidas a partir de movimientos corporales para llegar al descubrimiento, el uso del lenguaje corporal, plástico, gráfico, a la construcción de la personalidad y representación mental, lo cual se da como el resultado de la estimulación de su esquema corporal.

El nivel inicial  es crucial para el correcto desarrollo integral con relación al niño/a, pues a esta edad, los sentidos externos (vista, audición, tacto, olfato) como los sentidos internos, (aquellos que son activados careciendo de relación directa con lo que respectan otros objetos), se ven estimulados siempre y se encuentran en plena fase de maduración, requiriendo la manipulación dirigida de objetos para desarrollar su psicomotricidad, desarrollar la estimulación temprana, desarrollar el aprendizaje con habilidades y su desarrollo social.


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