Lo que en verdad quiere el “nuevo ciclo”
Transcurridos los primeros días del nuevo gobierno, puede argumentarse que este no sabe dónde está ni lo que quiere hacer, ya que se ha ocupado de crear “comisiones de la verdad” para investigar el pasado (como si quisiera ubicar primero la posición exacta en la que se encuentra) y ya que remolonea antes de tomar medidas contra la crisis económica. Además, lo han perjudicado las peleas internas, que se han robado la mayor parte de la atención pública.
Esta es la apariencia, pero hay una verdad más profunda. En realidad, el nuevo gobierno sabe muy bien lo que quiere e incluso ya lo ha manifestado, solo que todavía a través de indicios que es necesario saber interpretar.
¿Y qué quiere el nuevo gobierno? No es resolver la crisis, que es solo un obstáculo en su camino. ¿A qué en verdad ha llegado al poder Rodrigo Paz y su equipo? Como siempre en nuestro país, ha llegado, en representación de la élite tradicional boliviana, a echar mano de los recursos naturales y de sus rentas.
Primer indicio
La cámara de empresarios petroleros ya han señalado el contenido que, para ser eficaz, debe tener la “nueva ley de hidrocarburos” que ha prometido el gobierno. Estos “pilares” son:
a) La disminución del “government take” o parte de la producción gasífera que se queda en el Estado, que dijeron que llega al “90%” y entonces es superior al de la mayoría de los países petroleros. Esto es falso. De acuerdo a estudios realizados por el actual ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, cuando solo era consultor, incluso en la época de bonanza el “government take” llegaba máximo al 66%. O sea que ahora se quiere disminuir a menos que esto.
b) Volver a los sistemas de arbitraje internacional para proteger a las empresas de las decisiones nacionalistas de los gobiernos bolivianos.
c) Subir el precio del barril de petróleo en el mercado interno, de modo que las petroleras reciban más por su producción de líquidos (que tiene que venderse internamente en su totalidad, porque se debe garantizar el abastecimiento nacional) y también más por el gas que vendan en Bolivia (que hoy es bastante más barato que el de exportación).
Si la nueva ley hace esto, dice la cámara, entonces volverán las inversiones en exploración. El más radical (para no llamarlo de otra forma menos amable) de los voceros nacionales de las multinacionales petroleras, el exministro Álvaro Ríos, ha propuesto un “tax holiday”, es decir, un “feriado impositivo” para que, por un tiempo, las empresas saquen gas sin darle nada a Bolivia (¡!).
Ya sabemos, entonces, lo primero que quieren: gas. Gas mucho más barato. Quieren los campos recién descubiertos, como Mayaya; quieren quitárselos a YPFB para luego “redescubrirlos” y explotarlos con una fórmula que les permita quedarse con la mejor parte y, si es posible (si se impone Ríos), quedarse con todo.
Segundo indicio
Por otra parte, la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) ha entregado al gobierno su propio programa para hacerse de más recursos naturales, en este caso renovables. Este programa consiste en cuatro medidas globales y diez más específicas (que analizaré en otro artículo). Una de esta medidas es la liberación de las exportaciones, que la CAO quiere que se garantice por ley, aunque solo valdría un decreto para realizarla. Esto no es casual; con una ley le quitarían a los gobiernos de turno cualquier posibilidad de controlar los precios internos suspendiendo las exportaciones (por ejemplo del aceite o la carne), es decir, le arrebatarían al Ejecutivo su facultad “estatista” de regular el mercado. En el mismo momento en que esta ley se aprobara volveríamos al neoliberalismo.
Una segunda ley es contra los avasallamientos y el abigeato, para endurecer la represión contra los campesinos. La tercera y la cuarta leyes apuntan directamente a volver al control latifundista de la tierra mediante la modificación de la verificación de la Función Económica Social, a fin de hacer esta verificación “cada muerte de obispo” y así poder engordar predios para comerciar con ellos, y también mediante una “ley de conversión de pequeña a mediana propiedad agrícola”, que permitirá el “ascenso” de los pequeños propietarios a la condición de medianos, seguramente junto con el acceso a una mayor cantidad de tierra.
Para terminar, preguntémonos: ¿qué es lo que vale en la economía boliviana? Los recursos naturales. ¿Qué es lo que la nacionalización y el nacionalismo impidieron en los últimos 20 años? La apropiación privada de los recursos naturales. Esto es lo que se quieren cargar los recién llegados. Una vez más, como sus antecesores de los 90, quieren vender el subsuelo y el suelo de la patria.


