Delante de nuestras narices

Frente a nuestras narices -y en su mayoría- no supimos verlo: Rodrigo Paz fue la mayor sorpresa en estas elecciones en el 2025; un personaje que dio un plot twist o un ¡Plop! de condorito.

Dentro de las encuestas se vio un apoyo a Tuto y Samuel de un 20% ± y que claramente se ve reflejado en los primeros resultados formales. Por una parte, Samuel estuvo enfocado a TikTok (con un contendido juvenil, informal, con intención de ser gracioso para generar vistas, pero cuestionando el voto sólido). En cambio, Tuto hizo uso de Instagram (una red social más formal y cuidadosa del contenido, pero sin un mensaje emocional ni masivo).

Pero ahora muchos bolivianos que no eran apáticos políticamente, se preguntan, cómo Rodrigo Paz llego a tener un aproximado del 30% de votos. Y la respuesta es clara, una vez que se entiende cómo funciona la política en Bolivia.

En el 2006, Evo Morales fue el Rodrigo Paz de hoy. Las encuestas de esa época mostraban a un Evo Morales con el 27-30% y Tuto Quiroga también con el 27-30%, pero los resultados finales fueron:

·       Evo Morales: 53,7 %

·       Tuto Quiroga: 28,6 %

·       Samuel Doria Medina (UN): 7,8 %

·       Otros: 9,9%

Algunas de las explicaciones que se dieron en su momento fueron el voto rural, con un apoyo indígena y campesino que, no solo rechazaba el neoliberalismo del momento, si no que buscaba castigar a las elites políticas después de la Guerra del Gas (2003), y la renuncia de Mesa (2005). Además, que Evo Morales, realizó su campaña de forma austera con giras sencillas y charlas en lugares públicos como mercados y plazas apelando a la cercanía directa con la población.

20 años después, RP cambia la forma de hacer campaña de la oposición. Buscó el apoyo de las comunidades, no buscó una línea de campaña digital como sus contrincantes; en cambio, tuvo una campaña territorial con visitas muy puntuales en El Alto, Cochabamba, Oruro y Chuquisaca en donde tuvo mucho contacto directo en las ferias y los pueblos, con lo que, claramente su narrativa fue mostrar a un candidato cercano al ciudadano común. Con un vicepresidente mediático y con historial de denuncias que sumaban a su favor.

Esta forma de campaña se puede observar con el aproximado de inversión que se realizaron en las redes sociales según el monitoreo de Bolivia Verifica sobre la Biblioteca de Anuncios de Meta, donde los principales son:

·       Tuto Quiroga: 976.137 Bs

·       Samuel Doria Medina: 806.058 Bs

·       Manfred Reyes Villa: 438.971 Bs

·       Eduardo del Castillo: 58.774 Bs

·       Rodrigo Paz: 200 Bs

De ahí que la figura política de RP no se haya percibido con tanta fuerza en el día a día de las redes sociales -no somos o no éramos su público objetivo-. Sus asesores deben estar gozando ver los frutos de la campaña territorial que eligieron.

Todo apunta a pensar que el bolsón de electores de RP se nutrió de tres segmentos clave: (1) Ex masistas que buscaron una alternativa diferente, pero no radical (derecha dura) con un discurso de renovación sin confrontación extrema. (2) Indecisos que formaban parte de un centro derecha que no se identificaban ni con el MAS ni con la derecha de TQ y SDM. (3) Comunidades, pueblos y provincias que necesitaban un contacto directo para conocer a los candidatos.

También es necesario remarcar el límite técnico que se puede presentar en un fraude electoral. Los analistas de la OEA, UE, Carter Center y otros analistas, concuerdan que un fraude masivo (10% o más) es prácticamente imposible sin dejar rastro. Lo que si puede existir son las irregularidades puntuales (1 al 2% que determinan una diferencia necesaria para ganar); este fraude oculto es muy difícil de comprobar y es el que se habría dado en las anteriores elecciones en el 2019, que permitieron que Evo Morales ganara en primera vuelta con 47% frente a Mesa con el 36% (más de 10% de diferencia que se necesitaba para evitar la segunda vuelta).

En cambio, para este 2025, proclamar que se dio fraude electoral es igual que creer que la tierra es plana o que la cienciología tiene razón. RP pasó de estar en quinto lugar en las encuestas (5%) a un 30% en los primeros resultados, lo que se explica con el voto indeciso y el colapso del MAS. Llegar a 4 puntos sobre el segundo (TQ) está por encima de las capacidades de fraude jamás logradas en Bolivia. Por tanto, no parece plausible hablar de fraude.

Aunque pueda interpretarse de otro modo, este articulo no busca tomar partido; el objetivo es mantener la objetividad y analizar los hechos con transparencia. Y de esta forma se debe recordar el paso de RP como alcalde de Tarija (2015-2020), que generó diversas polémicas y cuestionamientos.

En definitiva, esta primera vuelta dejo una sorpresa que pasará a la historia democrática del país. Rodrigo Paz con más del 30% de apoyo con unas encuestas previas con poco optimismo, rompió todos los pronósticos y se posiciono en la delantera de estas elecciones presidenciales. Mientras TQ y SDM apostaron millones de bolivianos en sus campañas digitales, RP prefirió una campaña de terreno, apelando a la cercanía y el cara a cara del boliviano. El contraste de estas estrategias y los resultados, reflejan que en Bolivia el voto sigue guardando el componente humano. Hoy, más allá de las disputas, el desafío principal de Bolivia se encuentra en la renovación, la modernización, el crecimiento para todos y cada uno de los bolivianos en nuestras respectivas áreas que caracterizan Bolivia.

[1] Sofia Ayala es analista financiera


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