Biotecnología: El próximo paso para la sostenibilidad agrícola en Bolivia
La biotecnología se ha convertido en una herramienta clave para avanzar hacia la sostenibilidad agrícola, ya que ofrece soluciones innovadoras a los principales desafíos que enfrenta la producción de alimentos en el contexto de cambio climático, degradación de suelos, escasez de agua y crecimiento poblacional. Su aporte se puede entender en varios niveles:
1. Mejora de cultivos para mayor resiliencia
Desarrollo de variedades resistentes a sequía, salinidad, plagas y enfermedades.
Uso de edición genética para obtener plantas más adaptadas sin introducir genes foráneos.
2. Reducción de insumos químicos
Plantas transgénicas o editadas genéticamente que requieren menos pesticidas o herbicidas.
Incremento de la eficiencia en el uso de fertilizantes a través de cultivos que aprovechan mejor los nutrientes del suelo.
3. Conservación de recursos naturales
Biotecnología microbiana para mejorar la fijación biológica de nitrógeno en leguminosas y reducir la dependencia de fertilizantes sintéticos.
Biofertilizantes y biopesticidas que sustituyen insumos de alto impacto ambiental.
4. Contribución a la seguridad alimentaria
Incremento de rendimientos de forma sostenible, evitando la expansión de la frontera agrícola hacia ecosistemas frágiles.
Producción de alimentos más nutritivos (biofortificación con vitaminas y minerales).
5. Enfoque en la economía circular
Aprovechamiento de residuos agrícolas mediante enzimas y microorganismos para producir bioenergía, bioplásticos y otros subproductos.
En síntesis, la biotecnología agrícola es una herramienta que integra productividad y sostenibilidad, al permitir producir más con menos recursos, reducir el impacto ambiental y generar sistemas agrícolas más resilientes. Y en ese marco, es destacable que el VI Congreso Internacional de la Soya, que se llevará a cabo en Santa Cruz el 25 y el 26 de agosto, se enfoque en los pasos que debe seguir el país hacia una nueva era de producción, teniendo a la biotecnología como aliada de la sostenibilidad.
De acuerdo con el último reporte de las Naciones Unidas, se proyecta que la población mundial crezca de 7,6 billones a 9,8 billones en 2050 y a 11,2 billones en 2100 (2019 Revision of World Population Prospects; https://population.un.org/wpp/). Esto nos enfrenta al desafío no sólo de generar más alimento, sino que los alimentos sean de buena calidad.
En este sentido, la obtención de nuevas variedades de cultivos con tolerancia a factores bióticos y abióticos y el incremento en la calidad nutricional y agroindustrial son objetivos primordiales de los programas de mejoramiento.
En este siglo, el desarrollo de la edición génica (EG) se presenta como una oportunidad de ampliar la introducción de variabilidad genética a otros caracteres para el beneficio de los consumidores y de la agroindustria. Entre los cultivos mejorados por mutágenos físicos o químicos se encuentran los principales cereales y oleaginosas, así como, numerosas especies de hortalizas y cultivos industriales.
El registro y la liberación de variedades obtenidas a partir de estos métodos es similar al de las variedades generadas por el mejoramiento tradicional. Esto hace que, una vez desarrollado el material, las variedades que portan mutaciones útiles pueden salir al mercado rápida y económicamente.
La modificación directa del genoma obtenida por ingeniería genética ha dado lugar al desarrollo de organismos vegetales genéticamente modificados (OVGMs) que son aquellas plantas que poseen uno o más genes introducidos por las técnicas de transformación genética, que provienen de una especie diferente. A nivel mundial, el primer OVGM fue comercializado en 1996. La Argentina ha sido pionera en la introducción y rápida adopción de cultivos transgénicos desde esa fecha.
Actualmente se comercializan en el mundo varias especies vegetales modificadas genéticamente. En la Argentina se cultivan soya, maíz y algodón con resistencia a insectos y tolerancia a los herbicidas y se ha aprobado, aunque no están aún en el mercado, papas con resistencia a virosis, soya con tolerancia a sequía (HB4) y cártamo para la producción de una enzima de uso en la industria láctea.
En el mundo se encuentran muchos otros cultivos como berenjenas, canola, alfalfa, papaya, manzanas o flores de corte con diferentes características como la resistencia a las plagas o mayor calidad postcosecha.
El camino es amplio y la ciencia avanza, cambiando incluso los temas en debate. El VI Congreso Internacional de la Soya, con seguridad, traerá este año nuevos bríos para un país con gran potencial agrícola como el nuestro.


