29 de diciembre
Al amparo de una chaqueta, un par de guantes y una bufanda que amenazaba con estrangularle, atravesaba una de las grandes avenidas que dividen, de un extremo de la ciudad al otro, los barrios buenos de los indeseables. Entre dos realidades y desequilibrios se dirigían sus pasos sobre la alfombra...
Al amparo de una chaqueta, un par de guantes y una bufanda que amenazaba con estrangularle, atravesaba una de las grandes avenidas que dividen, de un extremo de la ciudad al otro, los barrios buenos de los indeseables. Entre dos realidades y desequilibrios se dirigían sus pasos sobre la alfombra de polvo y agua, pues había llovido, que dejaban un aroma rancio que despejaba sus fosas nasales.
A lo largo de toda la calle, de un lado al otro, de un balcón al otro balcón y de una farola a la siguiente, cientos de luces de colores, papanoeles trepadores y adornos de una variedad cromática casi infinita, recordaban subliminalmente la gran fiesta neo-pagana del espíritu de la alegría y del amor.
No sabía realmente a donde se dirigía, en realidad ni le importaba, pero decidió salir de casa porque no aguantaba un sólo instante la prisión y presión que las cuatro paredes de su habitación ejercían sobre su atormentada cabeza, envuelta de desánimos y tristezas.
Tres días de pensamientos intensos y escasez de palabras y apetito fueron necesarios para poder asimilar el nuevo cariz que tomaba su vida, la nueva situación no prevista que obligaba ahora a un cambio brusco de estrategia sin espacio a la improvisación, pero sí abierta a grandes errores y fracasos.
San Sebastián se le presentaba una vez más como esa ciudad maldita en la que era imposible que él fuera feliz. Se entornaban de repente las puertas de su esperanza, dejando sin embargo un estrecho haz de luz por el que poder espiar atento ante cualquier oportunidad que le fuese presentada para volver a abrirla de par en par.
Ya sabía él a estas alturas aún prematuras de su vida que no iba a ser fácil. Sentía sin embargo que no debía desfallecer pues ese cometido era quizá la batalla más dura y más gratificante que podría ofrecerle la vida. Pero la ansiedad por no poder avanzar le obligaba a preguntarse constantemente cuánta pena valía esa espera incierta, y terminaba por responderse que, si fuera necesario, la vida, pues no hay mayor entrega que la que se cree verdadera.
Hoy mi canción es: “All I want for Christmas is you” Mariah Carey
A lo largo de toda la calle, de un lado al otro, de un balcón al otro balcón y de una farola a la siguiente, cientos de luces de colores, papanoeles trepadores y adornos de una variedad cromática casi infinita, recordaban subliminalmente la gran fiesta neo-pagana del espíritu de la alegría y del amor.
No sabía realmente a donde se dirigía, en realidad ni le importaba, pero decidió salir de casa porque no aguantaba un sólo instante la prisión y presión que las cuatro paredes de su habitación ejercían sobre su atormentada cabeza, envuelta de desánimos y tristezas.
Tres días de pensamientos intensos y escasez de palabras y apetito fueron necesarios para poder asimilar el nuevo cariz que tomaba su vida, la nueva situación no prevista que obligaba ahora a un cambio brusco de estrategia sin espacio a la improvisación, pero sí abierta a grandes errores y fracasos.
San Sebastián se le presentaba una vez más como esa ciudad maldita en la que era imposible que él fuera feliz. Se entornaban de repente las puertas de su esperanza, dejando sin embargo un estrecho haz de luz por el que poder espiar atento ante cualquier oportunidad que le fuese presentada para volver a abrirla de par en par.
Ya sabía él a estas alturas aún prematuras de su vida que no iba a ser fácil. Sentía sin embargo que no debía desfallecer pues ese cometido era quizá la batalla más dura y más gratificante que podría ofrecerle la vida. Pero la ansiedad por no poder avanzar le obligaba a preguntarse constantemente cuánta pena valía esa espera incierta, y terminaba por responderse que, si fuera necesario, la vida, pues no hay mayor entrega que la que se cree verdadera.
Hoy mi canción es: “All I want for Christmas is you” Mariah Carey


