La Chiquitania florece

En octubre fui a Roboré a llevar ayuda a las comunidades afectadas por los incendios forestales, el panorama era desolador, humo por todos lados, bosques convertidos en cenizas, animales que huían despavoridos del fuego. Decidimos con mi familia pasar las fiestas de fin de año en el mismo...

En octubre fui a Roboré a llevar ayuda a las comunidades afectadas por los incendios forestales, el panorama era desolador, humo por todos lados, bosques convertidos en cenizas, animales que huían despavoridos del fuego.

Decidimos con mi familia pasar las fiestas de fin de año en el mismo lugar, Roboré, el panorama era totalmente diferente, las intensas lluvias que han caído en estas fechas han hecho reverdecer todo, del incendio solo quedan algunos troncos de árboles negros pero llenos de hojas y flores.

Fue una alegría pasar cinco días rodeados de esa exuberante vegetación; en la ida vimos dos parabas frente roja que volaban juntas entre medio del denso bosque chiquitano, un tucán pasó por enfrente de nuestro parabrisas moviendo el pico amarillo fosforescente.

Visitamos el balneario el puente, un riachuelo de aguas tibias, pocos profundas, árboles que caen hacia las aguas como si tomaran un poco de ellas, pequeños pececillos que nadan libremente y de vez en cuando creen que un lunar es su comida. Un lugar para nadar y disfrutar de la naturaleza.

Al otro día, luego de caminar por senderos llenos de mariposas, árboles y arbustos, subidas, bajadas, pasar dos riachuelos nos encontramos con el chorro de Yororoba. Un hilo de agua se forma en la unión de dos rocas enormes, toda esa agua que cae forma una laguna de agua fría que está rodeada de piedras, arbustos, animales. Un lugar ideal para refrescar, para respirar aire puro y escuchar el sonido relajante del choque del chorro de agua.

Y por último visitamos los hervores en la Comunidad de Aguas Calientes. El agua cristalina llega a los tobillos, mientras uno se va adentrando al corazón del río observa que el agua mezclada con la arena produce un burbujeo intenso, de un rato a otro el cuerpo de los visitantes se van hundiendo como si fueran tragados por arenas movedizas hirviendo, quedan con medio cuerpo hundido, un masaje intenso es producido por la fricción del cuerpo, arena y agua, luego de unos segundos la tierra te escupe y te bota hacia la superficie, se cree que ese hundimiento es medicinal, sana enfermedades reumáticas, dolores musculares.

Es necesario y primordial que este año se tomen los recaudos necesarios para proteger este tesoro que es nuestro, de los cruceños.

Ya volviendo por la carretera, veo algo negro que pasa por la vía, reduzco la velocidad y puedo observar el paso lento y tranquilo de una madre con cuatro tejones pequeños.

La Chiquitania ha renacido, ha florecido. La naturaleza es sabia, Dios es bueno.

Más del autor