Pititas y violines: los frutos de una revolución sin armas

“Si quieres llegar rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado” El nivel de CONCIENCIA social y cívica que hemos alcanzado en estos últimos 20 días, nos demuestra que es posible una convivencia ciudadana basada en altos valores de altruismo, respeto de la diversidad,...

“Si quieres llegar rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado”

El nivel de CONCIENCIA social y cívica que hemos alcanzado en estos últimos 20 días, nos demuestra que es posible una convivencia ciudadana basada en altos valores de altruismo, respeto de la diversidad, unidad, solidaridad e inclusión.

Ojalá que una vez superada la crisis que todavía estamos enfrentando, podamos continuar conviviendo en este nivel de energía benéfica que saca lo mejor de cada uno de nosotros y nos permite descubrir el verdadero bienestar de una sociedad, asentado en una conducta pacífica y bienhechora.

Podemos correr el riesgo de que una vez que la causa común que nos ha mantenido unidos en estos días de conflicto, se disuelva con el tiempo y volvamos a “pertrecharnos” en el estado de conciencia individualista habitual que solo busca el propio beneficio.

Se dice que todo cambio, para que sea permanente, necesita ser asumido por un número crítico de personas a partir de lo cual ya no hay vuelta atrás. Estoy convencida, y esta experiencia nos lo ha demostrado, de que hemos superado con creces ese número. Los jóvenes bolivianos indudablemente son el nicho más amplio y consistente en esta sumatoria.

El gran desafío a partir de ahora: Refundar la República de Bolivia con una verdadera revolución educativa y cultural, que acabe con la ignorancia, que es la madre del miedo, del odio, del rencor y la intolerancia. Una Bolivia con inclusión real, con respeto a la diversidad y con la necesaria valorización de nuestras identidades y potencialidades regionales, que lejos de ser nuestra debilidad, son nuestra mayor fortaleza.

Y una verdadera revolución geopolítica que permita consolidar un desarrollo social y económico real y sostenible, a través de la valorización de los recursos y potencialidades propios de cada una de las regiones de nuestro país, para el logro de un crecimiento equitativo que evite la fuga de capital humano a otras regiones consideradas tradicionalmente como los polos de desarrollo.

Esa sería la más clara muestra de consolidación de la soberanía nacional.

Esta cruzada es muy grande, ojalá mantengamos ese nivel de comprensión que hemos alcanzado y logremos que sus frutos se consoliden y fortalezcan en el tiempo. Ojalá sigamos cultivando eso tan hermoso que en estos momentos de adversidad, y de manera espontánea, ha aflorado en Bolivia.

Artículos Recientes