Bolivia, megadiversa y desatendida
Mientras todo el acontecer político concentra los ojos del mundo, muchas cosas van pasando desapercibidas y una de ellas lo constituyen los problemas medioambientales. Bolivia de esto tiene mucho. Las características geográficas, demográficas y socio económicas de nuestro país establecen...
Mientras todo el acontecer político concentra los ojos del mundo, muchas cosas van pasando desapercibidas y una de ellas lo constituyen los problemas medioambientales. Bolivia de esto tiene mucho.
Las características geográficas, demográficas y socio económicas de nuestro país establecen particularidades en la problemática ambiental. El país es uno de los más pobres de Sudamérica. Sin embargo, posee, abundantes recursos naturales renovables y no renovables. Es el sexto país a nivel mundial con recursos forestales tropicales húmedos; el tercero en el continente americano después de Brasil y México en cuanto a bosques; el séptimo en el mundo en cuanto a biodiversidad; el segundo en Sudamérica en cuanto a reservas gasíferas y posee reservas importantes de varios minerales (zinc, estaño, plata, litio y otros).
El territorio boliviano es megadiverso y se encuentra entre los diez países con mayor riqueza en especies de vertebrados, ocupa el cuarto lugar a nivel mundial con mayor riqueza de mariposas y el sexto con mayor número de especies de aves. Tiene 14 eco regiones, 199 ecosistemas, unas 14.000 especies de plantas, 134 especies maderables, más de 2.600 especies de animales silvestres superiores, más de 50 especies nativas domésticas y más de 3.000 variedades de plantas medicinales.
Sin embargo, estos recursos se encuentran amenazados por permanentes procesos de degradación por la presión demográfica, la deforestación, quema, extracción selectiva de especies, caza ilegal y, actividades productivas que se desarrollan bajo condiciones específicas de contaminación que dependen de los insumos productivos, los procesos industriales utilizados, el nivel tecnológico y el medio donde se desenvuelven. A esto se suman problemáticas como la sequía, la escasez de agua en las ciudades, el uso de bolsas plásticas, entre otros.
El 2016 fue un año difícil para Bolivia. El país vivió la peor sequía de los últimos 25 años, ocho de los nueve departamentos fueron seriamente afectados y el Gobierno incluso se vio obligado a declarar un estado de emergencia nacional.
Varios expertos en medioambiente, cuyas opiniones fueron recogidas en Mongabay, coincidieron que en 2017 Bolivia debería haber cumplido varios retos. Entre las metas que apuntaron estuvieron el parar con la deforestación y conservar sus fuentes de agua, frenar los impactos ambientales. Pero también frenar la sequía y solucionar la escasez de agua, controlar el desarrollo de actividades mineras que afectan áreas protegidas, nacientes de ríos y a la misma montaña Illimani.
Los expertos coincidieron en que el país debía seguir el camino del desarrollo sostenible y la conservación. Algunos de los retos tienen relación con la formulación y aprobación de políticas públicas que permitan implementar los acuerdos de París (COP 21) como trabajar en la reducción de las tasas deforestación de bosques, disminuir la contaminación hídrica, así como el uso de agroquímicos.
Otro reto era el de realizar inversiones para facilitar la asociación de productores ecológicos, como incentivos, planes y cooperativas. ¿Cuánto de esto se cumplió? Pues nada de esto y seguimos sumando problemas y con esto retos.
Es necesario que los políticos tengan un mayor entendimiento sobre el cambio climático y asuman con mayor conciencia su verdadero significado. Es necesario cambiar nuestros modelos productivos y hacer un viraje hacia las nuevas economías. Es necesario resolver todos estos problemas antes de que sea demasiado tarde.
Se deben establecer alianzas entre el gobierno, sociedad civil y sector privado para poder responder de manera efectiva a estas urgencias.
Las características geográficas, demográficas y socio económicas de nuestro país establecen particularidades en la problemática ambiental. El país es uno de los más pobres de Sudamérica. Sin embargo, posee, abundantes recursos naturales renovables y no renovables. Es el sexto país a nivel mundial con recursos forestales tropicales húmedos; el tercero en el continente americano después de Brasil y México en cuanto a bosques; el séptimo en el mundo en cuanto a biodiversidad; el segundo en Sudamérica en cuanto a reservas gasíferas y posee reservas importantes de varios minerales (zinc, estaño, plata, litio y otros).
El territorio boliviano es megadiverso y se encuentra entre los diez países con mayor riqueza en especies de vertebrados, ocupa el cuarto lugar a nivel mundial con mayor riqueza de mariposas y el sexto con mayor número de especies de aves. Tiene 14 eco regiones, 199 ecosistemas, unas 14.000 especies de plantas, 134 especies maderables, más de 2.600 especies de animales silvestres superiores, más de 50 especies nativas domésticas y más de 3.000 variedades de plantas medicinales.
Sin embargo, estos recursos se encuentran amenazados por permanentes procesos de degradación por la presión demográfica, la deforestación, quema, extracción selectiva de especies, caza ilegal y, actividades productivas que se desarrollan bajo condiciones específicas de contaminación que dependen de los insumos productivos, los procesos industriales utilizados, el nivel tecnológico y el medio donde se desenvuelven. A esto se suman problemáticas como la sequía, la escasez de agua en las ciudades, el uso de bolsas plásticas, entre otros.
El 2016 fue un año difícil para Bolivia. El país vivió la peor sequía de los últimos 25 años, ocho de los nueve departamentos fueron seriamente afectados y el Gobierno incluso se vio obligado a declarar un estado de emergencia nacional.
Varios expertos en medioambiente, cuyas opiniones fueron recogidas en Mongabay, coincidieron que en 2017 Bolivia debería haber cumplido varios retos. Entre las metas que apuntaron estuvieron el parar con la deforestación y conservar sus fuentes de agua, frenar los impactos ambientales. Pero también frenar la sequía y solucionar la escasez de agua, controlar el desarrollo de actividades mineras que afectan áreas protegidas, nacientes de ríos y a la misma montaña Illimani.
Los expertos coincidieron en que el país debía seguir el camino del desarrollo sostenible y la conservación. Algunos de los retos tienen relación con la formulación y aprobación de políticas públicas que permitan implementar los acuerdos de París (COP 21) como trabajar en la reducción de las tasas deforestación de bosques, disminuir la contaminación hídrica, así como el uso de agroquímicos.
Otro reto era el de realizar inversiones para facilitar la asociación de productores ecológicos, como incentivos, planes y cooperativas. ¿Cuánto de esto se cumplió? Pues nada de esto y seguimos sumando problemas y con esto retos.
Es necesario que los políticos tengan un mayor entendimiento sobre el cambio climático y asuman con mayor conciencia su verdadero significado. Es necesario cambiar nuestros modelos productivos y hacer un viraje hacia las nuevas economías. Es necesario resolver todos estos problemas antes de que sea demasiado tarde.
Se deben establecer alianzas entre el gobierno, sociedad civil y sector privado para poder responder de manera efectiva a estas urgencias.


