Parte I: ¿Estamos en condiciones de utilizar la tecnica del fracking en la explotación de hidrocarburos no convencionales?
El presente comentario corresponde a una revisión de documentos sobre la técnica del Fracking y experiencias internacionales sobre los daños de dicha técnica al medio ambiente natural. Se conoce, el petróleo y sus derivados se han convertido en la principal fuente de energía y llevado al...
El presente comentario corresponde a una revisión de documentos sobre la técnica del Fracking y experiencias internacionales sobre los daños de dicha técnica al medio ambiente natural.
Se conoce, el petróleo y sus derivados se han convertido en la principal fuente de energía y llevado al desarrollo industrial de varios países. Sin embargo, dicho recurso está en paulatina disminución debido al incremento demográfico que demanda mayor energía no solo del sector industrial sino de la población en general. La implementación de la técnica Fracking mejorada ha permitido aumentar la producción de gas con el consiguiente daño al medio ambiente y la salud humana.
Pero, ¿qué es el Fracking?, o fracturación hidráulica, es una técnica desarrollada en EE.UU. a inicios de siglo XX a objeto de mejorar el caudal de los pozos de muy baja productividad. Al final de los años 70´s, la fracturación hidráulica era una tecnología probada, aplicada de un modo estándar para transformar en pozos comerciales los de baja productividad, fundamentalmente de gas, Hidrocarburo No Convencional. El proceso para extraer el gas natural no convencional consiste en la perforación vertical del pozo hasta llegar a la formación de interés (lutitas que contienen el gas) para, luego, llevar a cabo la perforación horizontal a lo largo de dicha formación para crear la máxima superficie de contacto posible, pudiendo llegar hasta longitudes de algo más de tres kilómetros (C. Bordon, 2015).
El siguiente paso es la fracturación hidráulica de la roca (Fracking), que consiste en la inyección en el pozo de una mezcla de agua, arena y productos químicos a alta presión. Este proceso provoca que la roca se fracture (microfracturas) y permite que el gas fluya hacia la superficie.
Cuando la mezcla ha terminado su trabajo, se extrae del pozo para que sea tratada y pueda volver a usarse, ya que esta mezcla de agua, arena y productos químicos es contaminante, y no debe mezclarse con el agua dulce del lugar. El volumen del agua de retorno (flowback) recuperado puede variar entre el 25% y el 75% del agua inyectada (Pickett, 2009; Veil, 2010; Horn, 2009).
En cuanto a la composición del fluido de perforación pueden variar según las distintas fuentes consultadas, las cantidades inyectadas varían entre 98-99,5 %, proporción en la que se incluye el propante (arena), y 2-0,5 % de productos químicos, tales como bactericidas, reductores de fricción, espesantes y otros (17 tóxicos para organismos acuáticos, 38 tóxicos agudos, 8 cancerígenos probados, 7 elementos mutagénicos, ácidos, antioxidantes, biocidas, benceno,...) (Modern Shale Gas, 2009); otras fuentes indican volúmenes semejantes 90 % agua, 9,5 de arenas, 0,5 de aditivos químicos (American Petroleum Institute, 2010). Esto significa que en cada perforación se necesitan unos 200.000 m3 de agua para la fracturación hidráulica y 1.000 toneladas de productos químicos altamente contaminantes. Parte de este fluido retorna a la superficie inmediatamente después de la operación o posterior extracción de gas natural (W. Ardila, 2014 y F. Schneides, 2014).
Hay que decir que la composición del fluido de fracturación es en gran medida desconocida, al ser un secreto empresarial y estar exentas de las políticas medioambientales en muchos países.
¿Cuál es la experiencia internacional sobre los impactos ambientales en la comunidad internacional?
Es innegable que el proceso genera puestos de trabajo, gas natural, petróleo e ingentes ganancias, por lo cual es defendido por las empresas y apoyados por muchos gobiernos, pero los peligros ambientales, a la salud y de seguridad siguen aumentando.
La experiencia que se tiene con el Fracking es una descripción del informe del Parlamento Europeo y el Informe del Tyndall Centre (Universidad de Manchester) y sostenida por varios autores.
Estados Unidos ha sido el principal impulsor de la fractura hidráulica y mediante la cual obtienen actualmente las mayores producciones de gas y petróleo en Yacimientos No Convencionales. Sus producciones comerciales se remontan desde los años noventa en Texas y Pensilvania; y alrededor de 30 estados. Sin embargo, algunas regiones, en donde se práctica esta técnica, presentan elevados déficits hídricos (sequia), como Texas, Colorado o parte de California (Abellán, 2015). Es así como en los últimos años, varias organizaciones, entre ellas: ONG de Boston CERES, USGS (Servicio Geológico de los Estados Unidos), Universidad de Vermont, Universidad de Stanford y otras, realizaron diferentes estudios en los Estados donde se emplea el Fracking, encontrando que dicha técnica ocasiona serios impactos al medio ambiente, tales como aceleración del cambio climático, contaminación del aire, contaminación del suelo, inducción de actividad sísmica, contaminación de fuentes de agua superficial y subterránea, y para resaltar daños a la salud pública; por lo anterior, Estados Unidos es también uno de los países que ha avanzado en determinar y analizar los impactos negativos e irreversibles, que genera la explotación de Yacimientos No Convencionales, para la salud del ser humano y el medio ambiente.
En Canadá, junto con Estados Unidos son los país con mayores operaciones de Fracking, ya que en Canadá las reservas de gas en lutitas son considerables, lo que se ve apoyado en dicho país por una infraestructura para la producción y exportación de gas natural bien desarrollada. De acuerdo a la Agencia de estados Unidos, en América del Sur posee grandes reservas de gas en lutitas los países de Argentina, Brasil, Venezuela, Paraguay, Bolivia, Colombia y Chile (Abellan, 2015).
Necesidades de grandes volúmenes de agua: la cantidad de agua que se utiliza en un pozo para el fracturamiento hidráulico varía con la geología del yacimiento, pero en los Yacimiento No Convencionales en Norte América, típicamente esta alrededor de los 19 a 46 millones de litros de agua por pozo. La extracción extensiva de aguas puede abatir los niveles freáticos, conllevando a una pérdida significativa de agua a largo plazo, afectando el ciclo hidrológico (Fierro, 2016).
El fracturamiento hidráulico requiere de un 90% de agua, un 9.5% de Arena y 0.5% de aditivos; del porcentaje de agua a emplear, el agua o fluido recuperado (flowback) es alrededor de un 15% a 70% con riesgo de contaminación por los aditivos del fluido, gases y minerales pesados de la roca reservorio (Fierro, 2016; Pickett, 2009; Veil, 2010; Horn, 2009).
Casi el 90 % del agua utilizada en Fracking nunca regresa a la superficie. Dado que el agua se retira definitivamente de su ciclo natural, esta es una mala noticia para los afectados por la sequía o la escasez y reduce la disponibilidad para el riego de cultivos.
Contaminación del agua: Es una de las principales apreciaciones que se deben tonar en cuenta antes, durante y después de la implementación de la técnica del fracturamiento hidráulico, ya que es un impacto irreversible para el medio ambiente.
Un estudio de contaminación de aguas lo detectó la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Wyoming, realizando un muestreo de agua potable a petición de los habitantes de Pavillon, encontrando contaminación de aguas por bencenos, formaldehídos, metales y otros químicos que son empleados en la fractura hidráulica (Asamblea contra la Fractura Hidráulica, 2011).
El fluido de retorno de fracking contiene sustancias químicas utilizadas en el fluido de fractura. Además, contiene metales pesados, y sustancias radiactivas como radón, radio o uranio, que retornan a la superficie. Millones de litros de agua contaminada en EEUU lo inyectan en el subsuelo y cuando no es posible se pasan a plantas depuradoras de la zona que no suelen estar preparadas para ese tipo de contaminaciones. El radón es la segunda causa mundial de cáncer de pulmón después del tabaquismo es un gas radiactivo natural, inodoro, insípido, invisible y soluble, por lo que algunos restos disueltos pueden aparecer en los pozos de agua y en las napas subterráneas y otros dispersarse por el aire.
*Es consultor ambiental
Continuará…
Se conoce, el petróleo y sus derivados se han convertido en la principal fuente de energía y llevado al desarrollo industrial de varios países. Sin embargo, dicho recurso está en paulatina disminución debido al incremento demográfico que demanda mayor energía no solo del sector industrial sino de la población en general. La implementación de la técnica Fracking mejorada ha permitido aumentar la producción de gas con el consiguiente daño al medio ambiente y la salud humana.
Pero, ¿qué es el Fracking?, o fracturación hidráulica, es una técnica desarrollada en EE.UU. a inicios de siglo XX a objeto de mejorar el caudal de los pozos de muy baja productividad. Al final de los años 70´s, la fracturación hidráulica era una tecnología probada, aplicada de un modo estándar para transformar en pozos comerciales los de baja productividad, fundamentalmente de gas, Hidrocarburo No Convencional. El proceso para extraer el gas natural no convencional consiste en la perforación vertical del pozo hasta llegar a la formación de interés (lutitas que contienen el gas) para, luego, llevar a cabo la perforación horizontal a lo largo de dicha formación para crear la máxima superficie de contacto posible, pudiendo llegar hasta longitudes de algo más de tres kilómetros (C. Bordon, 2015).
El siguiente paso es la fracturación hidráulica de la roca (Fracking), que consiste en la inyección en el pozo de una mezcla de agua, arena y productos químicos a alta presión. Este proceso provoca que la roca se fracture (microfracturas) y permite que el gas fluya hacia la superficie.
Cuando la mezcla ha terminado su trabajo, se extrae del pozo para que sea tratada y pueda volver a usarse, ya que esta mezcla de agua, arena y productos químicos es contaminante, y no debe mezclarse con el agua dulce del lugar. El volumen del agua de retorno (flowback) recuperado puede variar entre el 25% y el 75% del agua inyectada (Pickett, 2009; Veil, 2010; Horn, 2009).
En cuanto a la composición del fluido de perforación pueden variar según las distintas fuentes consultadas, las cantidades inyectadas varían entre 98-99,5 %, proporción en la que se incluye el propante (arena), y 2-0,5 % de productos químicos, tales como bactericidas, reductores de fricción, espesantes y otros (17 tóxicos para organismos acuáticos, 38 tóxicos agudos, 8 cancerígenos probados, 7 elementos mutagénicos, ácidos, antioxidantes, biocidas, benceno,...) (Modern Shale Gas, 2009); otras fuentes indican volúmenes semejantes 90 % agua, 9,5 de arenas, 0,5 de aditivos químicos (American Petroleum Institute, 2010). Esto significa que en cada perforación se necesitan unos 200.000 m3 de agua para la fracturación hidráulica y 1.000 toneladas de productos químicos altamente contaminantes. Parte de este fluido retorna a la superficie inmediatamente después de la operación o posterior extracción de gas natural (W. Ardila, 2014 y F. Schneides, 2014).
Hay que decir que la composición del fluido de fracturación es en gran medida desconocida, al ser un secreto empresarial y estar exentas de las políticas medioambientales en muchos países.
¿Cuál es la experiencia internacional sobre los impactos ambientales en la comunidad internacional?
Es innegable que el proceso genera puestos de trabajo, gas natural, petróleo e ingentes ganancias, por lo cual es defendido por las empresas y apoyados por muchos gobiernos, pero los peligros ambientales, a la salud y de seguridad siguen aumentando.
La experiencia que se tiene con el Fracking es una descripción del informe del Parlamento Europeo y el Informe del Tyndall Centre (Universidad de Manchester) y sostenida por varios autores.
Estados Unidos ha sido el principal impulsor de la fractura hidráulica y mediante la cual obtienen actualmente las mayores producciones de gas y petróleo en Yacimientos No Convencionales. Sus producciones comerciales se remontan desde los años noventa en Texas y Pensilvania; y alrededor de 30 estados. Sin embargo, algunas regiones, en donde se práctica esta técnica, presentan elevados déficits hídricos (sequia), como Texas, Colorado o parte de California (Abellán, 2015). Es así como en los últimos años, varias organizaciones, entre ellas: ONG de Boston CERES, USGS (Servicio Geológico de los Estados Unidos), Universidad de Vermont, Universidad de Stanford y otras, realizaron diferentes estudios en los Estados donde se emplea el Fracking, encontrando que dicha técnica ocasiona serios impactos al medio ambiente, tales como aceleración del cambio climático, contaminación del aire, contaminación del suelo, inducción de actividad sísmica, contaminación de fuentes de agua superficial y subterránea, y para resaltar daños a la salud pública; por lo anterior, Estados Unidos es también uno de los países que ha avanzado en determinar y analizar los impactos negativos e irreversibles, que genera la explotación de Yacimientos No Convencionales, para la salud del ser humano y el medio ambiente.
En Canadá, junto con Estados Unidos son los país con mayores operaciones de Fracking, ya que en Canadá las reservas de gas en lutitas son considerables, lo que se ve apoyado en dicho país por una infraestructura para la producción y exportación de gas natural bien desarrollada. De acuerdo a la Agencia de estados Unidos, en América del Sur posee grandes reservas de gas en lutitas los países de Argentina, Brasil, Venezuela, Paraguay, Bolivia, Colombia y Chile (Abellan, 2015).
Necesidades de grandes volúmenes de agua: la cantidad de agua que se utiliza en un pozo para el fracturamiento hidráulico varía con la geología del yacimiento, pero en los Yacimiento No Convencionales en Norte América, típicamente esta alrededor de los 19 a 46 millones de litros de agua por pozo. La extracción extensiva de aguas puede abatir los niveles freáticos, conllevando a una pérdida significativa de agua a largo plazo, afectando el ciclo hidrológico (Fierro, 2016).
El fracturamiento hidráulico requiere de un 90% de agua, un 9.5% de Arena y 0.5% de aditivos; del porcentaje de agua a emplear, el agua o fluido recuperado (flowback) es alrededor de un 15% a 70% con riesgo de contaminación por los aditivos del fluido, gases y minerales pesados de la roca reservorio (Fierro, 2016; Pickett, 2009; Veil, 2010; Horn, 2009).
Casi el 90 % del agua utilizada en Fracking nunca regresa a la superficie. Dado que el agua se retira definitivamente de su ciclo natural, esta es una mala noticia para los afectados por la sequía o la escasez y reduce la disponibilidad para el riego de cultivos.
Contaminación del agua: Es una de las principales apreciaciones que se deben tonar en cuenta antes, durante y después de la implementación de la técnica del fracturamiento hidráulico, ya que es un impacto irreversible para el medio ambiente.
Un estudio de contaminación de aguas lo detectó la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Wyoming, realizando un muestreo de agua potable a petición de los habitantes de Pavillon, encontrando contaminación de aguas por bencenos, formaldehídos, metales y otros químicos que son empleados en la fractura hidráulica (Asamblea contra la Fractura Hidráulica, 2011).
El fluido de retorno de fracking contiene sustancias químicas utilizadas en el fluido de fractura. Además, contiene metales pesados, y sustancias radiactivas como radón, radio o uranio, que retornan a la superficie. Millones de litros de agua contaminada en EEUU lo inyectan en el subsuelo y cuando no es posible se pasan a plantas depuradoras de la zona que no suelen estar preparadas para ese tipo de contaminaciones. El radón es la segunda causa mundial de cáncer de pulmón después del tabaquismo es un gas radiactivo natural, inodoro, insípido, invisible y soluble, por lo que algunos restos disueltos pueden aparecer en los pozos de agua y en las napas subterráneas y otros dispersarse por el aire.
*Es consultor ambiental
Continuará…


