Las bacanales de Lino

La investigación de la Feria ExpoSur es bienvenida, pues seguramente contribuirá a dar la dimensión de lo que acontecía en los años de bonanza absoluta en los que las Ferias de San Jacinto se convirtieron en una especie de bacanal blanquiazul donde se competía por gastar más y más...

La investigación de la Feria ExpoSur es bienvenida, pues seguramente contribuirá a dar la dimensión de lo que acontecía en los años de bonanza absoluta en los que las Ferias de San Jacinto se convirtieron en una especie de bacanal blanquiazul donde se competía por gastar más y más recursos cada año. Desde el primero, en el que fue un fracaso absoluto, pues nunca llegó la Gloria Trevi anunciada hasta las últimas, donde sí desfilaron Gloria Trevi, y Fanco De Vita, y David Bisbal y otros, la feria siguió pareciendo una kermesse a lo grande con cada vez menos empresas participantes.En la ExpoSur, decían, había trampa en los contratos de los cantantes, en el personal que se contrataba, en las ventas de entradas y hasta en los permisos de vendedoras de maní y pipoca. Entonces se celebraban a final de gestión, cuando apuraba gastar recursos y, sin ser significativo en el consolidado de ejecución presupuestaria, servía como tapadera para ajustar cuentas. Será positivo si el Ministerio Público es capaz de hacer una radiografía concreta de esto y presentarlo a los Tribunales.También sería bueno que el Ministerio Público llegue al final de lo que pasó con el famoso contrato de la Carlazo – Piedra Larga, más conocido como Condorvía por aquello de que sorteaba el Abra del Cóndor, y que Condori se encontró adjudicado por 29 millones de dólares pero resolvió, troceó y licitó por casi el doble.También será bueno ver si se llega al final en lo que pasó por la resolución de la variante al Chaco, que acabó dejando otros 20 millones de dólares botados en medio del monte mientras se perdonaban ciertas obligaciones. Algo parecido a la emblemática vía que une Villa Montes y Ibibobo y que todavía sigue siendo un misterio como se resolvió aquel laudo.Algo más avanzada está la denuncia por la adjudicación de la vía Iscayachi Final Copacabana a una empresa sin la experiencia suficiente y que acabó convirtiéndose en una vieja amiga de este departamento. Lino Condori está involucrado en medio centenar de denuncias de todo tipo que van desde aquella compra irregular de una camita con su TV de plasma para su despacho en las fechas del Mundial hasta los 600 millones de bolivianos que autorizó a gastar a Walter Ferrufino sin tener respaldos suficientes a días de dejar el cargo, pasando por los asuntos de la Canasta Alimentaria, de las contrataciones del PEUP o las turbulencias del Proyecto Múltiple San Jacinto. Y El Prosol.Cuanto más tarde la Justicia en despejar ese sentimiento de que en política todo es posible y que al final compensa, porque la inmunidad está prácticamente garantizada, más seguirá devaluándose a los ojos de los ciudadanos. No es verdad que haga falta un nuevo Código Penal para recuperar la credibilidad en la Justicia. Lo que hace falta es que jueces y partes actúen de buena Fe y pensando en el bien común aplicando la Ley vigente en cada momento. Por cierto que lo que tiene que ver con corrupción se recoge en la Ley Marcelo Quiroga Santa Cruz, eso sí, devaluada por el oficialismo desde que el Constitucional tuvo que fallar sobre la irretroactividad de la misma.Los efectos de la gestión de Lino Condori, sin entrar en lo punitivo y solo desde el ámbito de la responsabilidad política, los estamos pagando todos los tarijeños desde hace tiempo. Evitar la generalización pasa también por culminar las auditorías y pedir las responsabilidades pertinentes, jurídicas y públicas.


Más del autor