Las ‘pildoritas’

El comandante Departamental de la Policía en Cochabamba, coronel Elvin Baptista, informó  que dos funcionarios que fueron hallados muertos en la zona de Chiquicollo trabajaban en la Dirección de Recaudaciones del municipio cochabambino.“Se ha procedido al levantamiento legal de dos...

El comandante Departamental de la Policía en Cochabamba, coronel Elvin Baptista, informó  que dos funcionarios que fueron hallados muertos en la zona de Chiquicollo trabajaban en la Dirección de Recaudaciones del municipio cochabambino.“Se ha procedido al levantamiento legal de dos cadáveres. No juntos, sino con una distancia de una cuadra. Presentaban al reconocimiento externo síntomas de intoxicación”, explicó la autoridad policial, citado por la agencia ABI.Según el coronel Baptista, un tercer funcionario edil, también bajo los efectos de un somnífero, fue hallado con vida a una distancia de al menos 200 metros de los cadáveres de sus compañeros. Al momento se recupera en el Hospital Viedma.Los fallecidos fueron identificados como Rodrigo Álvaro Lozano Cuadros, de 38 años de edad, y José Mauricio Torrico Copa, de 26 años, mientras que el sobreviviente responde al nombre de Dennis Alfredo Carvajal Arriarán, de 25 años. Los tres funcionarios ediles habrían ingerido bebidas alcohólicas la noche del miércoles en un local denominado Los Helechos, ubicado en la avenida 16 de Julio dela ciudad del valle; luego se trasladaron a otro establecimiento nocturno en el que presumiblemente fueron drogados por las delincuentes para la sustracción de sus objetos de valor.“La sustancia con la cual habrían sido intoxicados, que está todavía por confirmar, sería de la familia de los diazepam”, explicó el comandante policial.“La hipótesis que se maneja es que estas personas habrían sido pildoreadas. ¿Dónde y cómo? está en investigación. Está dentro de la forma de operar de esta gente que los pildorea, les roba y los deja en algún sitio”, agregó Baptista.Los indicios recogidos por las investigaciones policiales señalan que cómplices de las ‘pildoritas’ trasladaron los cuerpos de las víctimas a la zona de Chiquicollo a bordo de un vehículo, por lo que es previsible que los malhechores asumieran que los tres funcionarios ediles estaban muertos.Según su modus operandi, las ‘pildoritas’ acuden a un bar al que acuden con frecuencia personas con un buen nivel económico, ofrecen su compañía y después de ganarse la confianza de sus víctimas introduce en sus bebidas una tableta, generalmente de la familia de las benzodiacepinas, y tras dormirlas les sustraen sus objetos de valor.En muchos casos, las delincuentes diluyen las cápsulas de diazepam o de otros ansiolíticos en un gotero, y cuyo contenido luego vacían en los vasos de sus víctimas.Es muy peligroso consumir ansiolíticos, hipnóticos y sedantes, como el diazepam, mezclados con bebidas alcohólicas, tal como ocurrió en el caso que comentamos y que costó la vida de dos personas. El alcohol potencializa los efectos de las benzodiacepinas y hace que su efecto sea más potente y se manifieste más rápido, por lo que esos fármacos mezclados con alcohol producen desinhibición, luego desorientación y pérdida de conocimiento, baja frecuencia cardiaca y finalmente un paro respiratorio que provoca la muerte.Desde hace bastante tiempo, las noticias respecto del accionar criminal de las ‘pildoritas’ han ocupado los titulares de la crónica roja, aunque no se conoce casos en los que un juez haya sentenciado a estas delincuentes ‘especializadas’ en drogar a sus víctimas.A la impunidad que generalmente las protege, se suma el hecho que muchas víctimas no denuncian ese tipo de casos, ya sea por vergüenza o por su connotación social, ya que muchas son también trabajadoras sexuales.Además, existen casos en los que muchas ‘pildoritas’ aprehendidas y puestas a disposición de autoridad competente, luego de alcanzar acuerdos con sus víctimas o por falta de evidencias fueron liberadas.  Es que las víctimas sólo quieren recuperar el dinero y los objetos de valor que les fueron extraídos y, al lograrlo, desaparecen. Es decir, al no existir parte querellante, el fiscal que las arresta por ocho horas las libera.Sin embargo, no es posible mirar impasibles cómo estas avezadas delincuentes atentan contra la vida de las personas. Es imperioso que la justicia actué con celeridad, las identifique, procese y castigue con el mayor rigor posible de la ley.


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