Más y mejor trabajo
de lo contrario, no existe otra vía para que un empleador se deshaga de sus empleados sea cual sea la situación de la empresa (que ya no lo necesite, que no pueda pagar su salario, que el empleado no es idóneo, etc)Pero las urgencias proselitistas están candentes en el Gobierno. Varios...
de lo contrario, no existe otra vía para que un empleador se deshaga de sus empleados sea cual sea la situación de la empresa (que ya no lo necesite, que no pueda pagar su salario, que el empleado no es idóneo, etc)Pero las urgencias proselitistas están candentes en el Gobierno. Varios voceros y ministros han salido en tromba a negar la sentencia y garantizar que la disque conquista laboral sigue vigente. Tal ha sido la presión, que el presidente del Constitucional, Oswaldo Valencia, convocó una conferencia de prensa acompañado por los magistrados Efren Choque, Macario Cortez y Zenón Bacarreza para desvincularse del fallo firmado por otros dos magistrados y asegurar que no cambia nada. En ese contexto es que el ministro de Trabajo, Gonzalo Trigoso, de la mano del Procurador General del Estado, Héctor Arce, presentaron ex profeso una Ley específica para “garantizar la estabilidad laboral” complementaria a la Ley General del Trabajo de 1939, que, pese a llevar 11 años en conversaciones y análisis entre Gobierno y COB, aun no se ha llegado a un acuerdo.La actitud de estos magistrados y los diligentes ministros viene precedida de la “condena” presidencial a la independencia de poderes. La línea respecto al empresariado ya la marcó el vicepresidente Álvaro García Linera: Son el enemigo, dijo en aulas extranjeras el año pasado.La reacción atropellada del Gobierno es incoherente con la reacción en la calle, en el mundo real, entre los jóvenes trabajadores que empiezan este 2017 anhelando encontrar un empleo o rezando por no perder el precario que lograron a duras penas en estos años de crisis y recortes. El debate tampoco prendió entre los más adultos, cansados de ver a la Central Obrera jugar sus cartas rígidas y obsoletas, pero siempre oportunas: En una semana se ha anunciado un cambio de Gobierno. Menos prendió entre los funcionarios públicos, la mayoría reconvertidos con suerte en “Contratos eventuales” y sin suerte en “consultores en línea”, donde la estabilidad se mercadea casi cada día.En Bolivia, con apenas dos millones de afiliados a las AFP, una cifra incrementada exponencialmente desde que las leyes obligan a los sufridos consultores en línea a cotizar para su jubilación, mermando de su líquido cobrado, o a los empleadores domésticos a pagar la cuota íntegra sin tomar en cuenta las horas de la jornada, la contratación regular no ha crecido al mismo ritmo que el resto de indicadores en esta última década. Es más, el desempleo (entre subempleo y desempleo abierto) es la variable de peor comportamiento en estos años.El mercadeo en la función pública ha deteriorado hasta límites insospechados la calidad del servicio público, la falta de flexibilidad en la contratación a tiempo parcial, en lo que se refiere a cuotas a la AFP o al servicio de salud ha favorecido, aún más, el subempleo.El incremento del salario mínimo ha dignificado al trabajador boliviano, aunque todavía está lejos de los países del entorno, sin embargo, otras medidas asociadas a ese indicador, como el subsidio de lactancia, han provocado que las puertas del mercado regular se cierren para las jóvenes parejas y que, por lo tanto, se reduzca radicalmente el índice de natalidad.El problema principal del mercado laboral en Bolivia hoy es la baja productividad. La falta de cualificación profesional, el pobre nivel educativo y la escasa inversión en tecnología (agravada por el doble aguinaldo) hace que nuestras empresas sigan siendo poco competitivas a todos los niveles. Un panorama que al final se vuelca en contra de las propias condiciones laborales del trabajador.La Central Obrera, instalada en las mismas lógicas clientelares de cuando la fundación de la República, haría bien en aceptar el diálogo tripartito para perseguir objetivos de estabilidad laboral a través de medidas que potencien al trabajador como elemento insustituible de la cadena, facilitando su especialización y garantizando un régimen de equidad en la materia, sobre todo entre los empleadores públicos, que permita a la sociedad boliviana abordar nuevos emprendimientos que generen más y mejores trabajos, con más calidad y especificidad, con más movilidad y versatilidad, generando mayores opciones de inserción laboral para todos y todas.


