Sánchez Berzaín

La noche del 17 de octubre de 2003 y junto al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, desde el aeropuerto de Viru Viru de Santa Cruz el entonces ministro de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín, escapaba a Estados Unidos dejando tras de sí un tendal de muertos y heridos, víctimas de la dura...

La noche del 17 de octubre de 2003 y junto al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, desde el aeropuerto de Viru Viru de Santa Cruz el entonces ministro de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín, escapaba a Estados Unidos dejando tras de sí un tendal de muertos y heridos, víctimas de la dura represión militar que el gobierno del que formó parte ordenara a los altos mandos militares.Han transcurrido 12 años y casi tres meses desde ese aciago día en el que Bolivia lloró la muerte de al menos 64 de sus hijas e hijos y cerca de medio millar de heridos de bala. En las siguientes semanas y meses, muchos de los lesionados perdieron la vida al no superar las graves secuelas de las heridas que los militares represores les habían infringido.La resistencia del pueblo a la represión militar y que se había transmutado en una furia popular que amenazaba con desbordarse en La Paz y la pérdida de respaldo político obligaron a Sánchez de Lozada a renunciar desde Santa Cruz a la Presidencia de Bolivia.La tarde del 17 de octubre y a bordo de una vagoneta Sánchez de Lozada salió de la residencia presidencial de San Jorge rumbo al Colegio Militar de Irpavi, como alma que se lleva el diablo; en un helicóptero voló del recinto militar al aeropuerto de El Alto, ahí abordó un avión que lo trasladó a Santa Cruz y de la capital oriental a Estados Unidos.Antes de huir, los represores se apropiaron de millones de dólares de las bóvedas del Banco Central de Bolivia. El 22 de junio de 2006, se mostró un vídeo donde se observa a los ex ministros de Goni, Javier Comboni, de Hacienda; y Yerko Kukoc (+), de Gobierno; cuando ingresan a las bóvedas del ente emisor y retiran una abultada cantidad de dinero, mientras la represión asesinaba a bala a bolivianos en El Alto.Un reporte del diario Los Tiempos de esa fecha, señala que en el vídeo muestra cómo los colaboradores de Sánchez de Lozada trasladan el dinero en improvisados “carritos” a los vehículos del Ministerio de Gobierno.Empero, Sánchez Berzaín –al igual que Goni– más tardó en huir de Bolivia que en ser cobijado por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush (2001-2009). En ese contexto, es inadmisible que uno de los principales responsables de la masacre de octubre se presente como “defensor” de la democracia y amenace con hacer investigar con el FBI al presidente de la Cámara de Senadores, José Alberto Gonzáles, por el uso de documentos supuestamente falsos en su contra y por denunciar que el Interamerican Institute for Democracy está conspirando en contra del presidente Evo Morales.El gobierno apuntó a ese instituto que dirige Sánchez Berzaín en Estados Unidos, “de liderar a la oposición” boliviana e implementar un plan estratégico para desestabilizar al gobierno con miras al referendo constitucional del 21 de febrero.No obstante, esa sindicación fue rechazada por varios opositores que calificaron al ex ministro gonista como “trasnochado”, “funesto” y “villano. La diputada Lourdes Millares (UD) emplazó a Sánchez Berzaín  a “cerrar la boca y si quiere opinar sobre la política interna en nuestro país debería venir aquí para responder por los sucesos de octubre de 2003”.Sea como fuere, Sánchez Berzaín cuenta con todos los medios y recursos para atacar al gobierno de Morales. No sólo dirige el instituto de marras, también es columnista del Diario las Américas, periódico fundado en 1953 en Miami por el anticomunista nicaragüense Horacio Aguirre y que pasó a manos de cubanos anticastristas.En 2013, ese diario fue comprado por Nelson Mezerhane, empresario y banquero fugitivo venezolano, acusado de fraude y robo de millones de dólares de los clientes de su antiguo banco, el Banco Federal.Ese es Sánchez Berzaín, quien en su página web se promociona como un supuesto “perseguido político”, “defensor de la libertad y la democracia en América Latina” y como un “acusado sin derecho a defensa”, entre otros epítetos.Y si la democracia se funda en el respeto a la voluntad de la mayoría y la defensa de la libertad y la vida, lo correcto es que personajes tan funestos como Sánchez Berzaín no interfieran en la decisión soberana que el pueblo asumirá en el referéndum del 21 de febrero próximo y decidirá con su voto si apoya o no la repostulación del presidente Morales para el periodo 2020-2025. ¿No lo creen?


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