¡Que vuelva el diálogo!

siempre y cuando el conflicto se entienda claramente y sea manejado por las partes de forma que conduzca a consecuencias más positivas que negativas para la sociedad.Es decir, para superar un conflicto social es imprescindible que las partes se despojen de posiciones irreconciliables y en una...

siempre y cuando el conflicto se entienda claramente y sea manejado por las partes de forma que conduzca a consecuencias más positivas que negativas para la sociedad.Es decir, para superar un conflicto social es imprescindible que las partes se despojen de posiciones irreconciliables y en una mesa de diálogo apuesten por un entendimiento franco y sincero, lo que les permitirá avizorar que sus metas no son realmente incompatibles sino que parecen serlo. De esta manera, se podría alcanzar un acuerdo que asegure los mejores intereses y los mayores beneficios para ambos lados.Pero esta forma de encarar un conflicto estuvo ausente desde el inicio del paro cívico potosino y se acentuó en las seis mesas de diálogo que fueron finalmente instaladas el sábado 25 de julio, tras la violencia desatada el  miércoles 22 que abortó un primer intento y se saldó con la detención de 51 cooperativistas mineros y dirigentes cívicos, daños a la propiedad pública y privada, y dos personas heridas.Las autoridades de gobierno y los dirigentes del Comité Cívico Potosinista tardaron al menos 20 días para dar su chance al diálogo y buscar respuestas concretas a los 26 puntos planteados por Comcipo en su pliego petitorio, demandas que fueron apoyadas por miles de personas movilizadas en Potosí y por cientos de cooperativistas y dirigentes regionales en las calles de La Paz, bajo el lema “dignidad y justicia”.No obstante, el 28 de julio y después de cuatro días de negociaciones y cuando en cinco de las seis mesas ya se había agotado el tratamiento de la agenda, el gobierno dio por concluido el diálogo. El motivo: la dirigencia cívica potosina no acudió a la instalación de la plenaria que ese día debía cerrar el diálogo con la suscripción de un acuerdo final.Los cívicos decidieron postergar esa plenaria “por cansancio” y unilateralmente postergaron la instalación de la misma para las 09.00 del miércoles 29, pero esa determinación causó gran molestia entre los ministros.“Hay un límite de tolerancia para enfrentar esta conducta errática, caprichosa y abusiva de Comcipo”, sostuvo el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, y el gobierno dio abruptamente por finalizado el proceso de diálogo.Es decir, cuando llegó el momento de rubricar los acuerdos que se habían alcanzado en las mesas de diálogo y analizar los más controversiales, los hechos demuestran que pudo más la pugna y las posiciones encontradas que una efectiva voluntad política de superar el conflicto y allanar el retorno de la normalidad a Potosí.De nada sirvieron las disculpas que ofreció el cívico potosino Pedro Llally ni su invitación para instalar esa plenaria a las 09.00 del 29 de julio. El gobierno se mantuvo firme en su decisión de declarar concluido el diálogo.Las autoridades que participaron de las distintas mesas de trabajo hicieron una rápida exposición de las actas y estamparon sus firmas en ellas. El ministro de Gobierno, Carlos Romero, sostuvo que los cívicos potosinos deberían firmar las actas porque “hay acuerdos asumidos por ellos”. No hubo tal firma.En ese contexto, que en Potosí una multitud recibiera ayer como a héroes a los marchistas que retornaron de La Paz, fue una expresión popular de solidaridad regional, aunque los dirigentes volvieron sin nada que celebrar. Es más, según Erbol, varios activistas abrieron libros para recolectar firmas para exigir su renuncia al alcalde Williams Cervantes (MAS). ¿Acaso esta fue una demanda de la movilización a La Paz y el paro departamental? Creemos que no, salvo que sea cierto que esté en marcha un proceso político desestabilizador en contra de las autoridades departamentales, tal como denunció el Poder Ejecutivo.En ese contexto, urge retomar el diálogo entre el gobierno y la dirigencia cívica potosina, porque no podemos permitir que la desconfianza, la intolerancia y la desacreditación del circunstancial antagonista se impongan a la búsqueda de una solución integral y duradera a las demandas del pueblo potosino, en el marco de las reales posibilidades económicas y estratégicas del país; un acuerdo que asegure los mejores intereses y los mayores beneficios para todos.


Más del autor