Los que “siembran el gas”
No se trata de algo aislado, los emprendedores tarijeños señalaron que conforman parte de una asociación nacional bien organizada. Destacaron las bondades de un negocio que aporta insumos a diferentes rubros. Pero además confesaron que esta singular labor agropecuaria tiene una atractiva...
No se trata de algo aislado, los emprendedores tarijeños señalaron que conforman parte de una asociación nacional bien organizada. Destacaron las bondades de un negocio que aporta insumos a diferentes rubros. Pero además confesaron que esta singular labor agropecuaria tiene una atractiva rentabilidad del 800 por ciento de lo invertido. Tras esa novedad, el jueves 23, supimos que la Subgobernación de Caraparí, impulsa la producción de 500 hectáreas de caña de azúcar y la construcción de un ingenio. El emprendimiento prevé producir azúcar morena a fines de 2016, con las características especiales que dan mercado a este tipo de producto. Se trata de un tipo de azúcar cotizado actualmente por su valor dietético.Por si fuera poco, ya este domingo nos llegó la noticia de que los productores avícolas de Yacuiba cobraron cuerpo: ahora prevén vender su producción al mercado nacional. Es decir, ingresan a competir con industrias cuasi monopólicas asentadas en Cochabamba y Santa Cruz.Si seguimos sumando, hace aproximadamente dos semanas se inauguró otra planta de lácteos también en el Chaco. A la proverbial fama de los quesos de esta región tarijeña se suma el espíritu del desarrollo industrial. Todo en una región a la que normalmente se la veía capturada por la producción argentina.Si vamos hacia sur oeste, hallamos que se anuncia la próxima inauguración de la planta de procesamiento de cítricos de Bermejo. Haciendo fuerza porque este emprendimiento tenga un debut auspicioso y un crecimiento sostenido, suena a sueño realizado. Durante décadas se concebía la idea dado el notable potencial que tiene la región para producir ese tipo de frutas. Ello rompería la casi dependencia productiva del ingenio azucarero, agobiado últimamente por una serie de problemas económico administrativos.Todas estas novedades se suman a otras más o menos recientes. En la lista sobresalen la varias veces galardonada producción de camélidos de la zona alta y la sorprendente irrupción de la uva chaqueña. Cómo no destacar la ya consolidada fabricación de jamones, también galardonada. En pequeña, pero prometedora y cada vez más creciente producción están empresas de arándanos, nueces, hongos medicinales, miel y quesos de cabra, entre otras. No quedan al margen, menos en estos tiempos, las iniciativas gastronómicas y turísticas. De manera dispersa y básicamente voluntariosa, han cobrado impactos en el interior del país. Baste recordar otra noticia reciente: hace algo más de dos semanas un grupo de expertos en la preparación de chancho a la cruz realizó un sonado festival en La Paz. Aquella jornada gastronómica se convirtió en destacada noticia departamental.Y no se trata de una anécdota forzada a este texto. El potencial gastronómico tarijeño debidamente articulado y respaldado por programas privados y estatales, sin duda generaría una gran industria. No está demás recordar cómo ese tipo de iniciativas han potenciado con ingresos por miles de millones de dólares a Perú o a México.Y es precisamente la visión estratégica lo que se siente ausente en Tarija. Todos los pujantes emprendimientos citados merecen un soporte de autoridades y grupos empresariales que apuesten en grande. En el fondo es la repetida demanda de “sembrar el gas”. Gobierno, Gobernación, Subgobernaciones, empresarios privados tienen hace mucho (una década) esa deuda pendiente. En ese tiempo ya se debió trabajar desde mecanismos de soporte financiero hasta de consecución de mercados.No se trata de una reflexión lírica, constituye una urgencia ante la amenaza creciente que pende sobre el departamento. Hay el riesgo de que de tener una economía de feria de contrabandistas, durante la bonanza, caigamos a un cuasi erial cuando bajen los ingresos del gas. Por ahora, los únicos que se oponen a ello son esos quijotescos productores que “siembran el gas” y que no optaron por lo más fácil.


