El fin de un ciclo
de pedir explicaciones, de exigir las justificaciones necesarias ante tamaño desmadre ocurrido en Tarija en los últimos años.Del abuso de los bienes del estado, de los dineros sin destino conocido, del encubrimiento de acciones irregulares para con el departamento, del acoso político, del...
de pedir explicaciones, de exigir las justificaciones necesarias ante tamaño desmadre ocurrido en Tarija en los últimos años.Del abuso de los bienes del estado, de los dineros sin destino conocido, del encubrimiento de acciones irregulares para con el departamento, del acoso político, del otro tipo de acoso…Y es que las derrotas nunca vienen solas.Todo un aparato del Estado dirigido a detener una candidatura, toda una estrategia dirigida a dividir una sociedad, toda una serie de políticas dirigidas a victimizar al violento y al avasallador. Todo ello debe ser ahora explicado. Todos quienes hicieron uso de esos métodos deben ahora rendir cuentas.No se piense que no hay memoria. El dolor y la tragedia siempre dejan una huella imborrable.No se crea que todo será posible “negociar” políticamente. Los datos arrojados por la urnas están pidiendo a voces que nada se “negocie” políticamente y menos los hechos que deben ser explicados.Como departamento hemos sufrido una especie de destierro en el seno mismo de nuestra tierra, gentes ajenas a nuestra realidad llegaban con memorándums de trabajo desde el eje central, mientras que acá miles de profesionales nacidos en esta tierra no tenían posibilidades de llevar un miserable sueldo seguro a su hogar mes tras mes. Desde el poder central, tan odioso y espeluznante, se enviaban todas las directrices que sus representantes aquí únicamente cumplían sin interpelarlas ni ajustarlas a nuestra realidad. De esta forma no conformes con vulnerar el aparato político institucional comenzaron a vulnerar nuestra educación, nuestra cultura, nuestra identidad. Todo por cumplir las directrices de un poder central absoluto, abusivo e intolerante. Nuestra tierra ha sentido en carne propia como oprobio no justificado el que se haya tramado y conspirado contra ella. Una especie de madre que recibe puñetazos crueles que su hijo le da porque sus amigotes le dicen que es lo mejor: “Pega a tu mamá, insulta a tu mamá, nadie se acordará”, fue la consigna del abuso centralista contra nuestra pobre e indefensa tierra.Pero.El fin del ciclo significa también un resurgimiento. Un volver a nacer, a vivir.Tarija a lo largo de su existencia atravesó los estadios plenos de la vida: tuvo un tiempo de sacrificios y logros con esfuerzo propio, ese tiempo donde extendía sus límites al río Paraguay, hasta Sococha, hasta el Parapetí y más allá de Pichanal, fue un tiempo de virtud y trabajo; un tiempo de superioridades. Luego vino el tiempo de los privilegiados, quienes conservaron lo que sus abuelos, sus padres les dieron pero no pretendieron ampliar nada, es más sacrificaban todo con tal de modificar su status, su comodidad, fue un tiempo de privilegios. Finalmente llegamos al tiempo de las vanidades. Un tiempo fútil, donde el trabajo, el esfuerzo, la disciplina son alegorías, son quimeras, es un tiempo de desplantes y de excesos, de gastar lo ahorrado, de no aportar con trabajo, del oportunismo de la vanidad, de lo superfluo, de lo snob, aquí la sociedad tarijeña estuvo a punto de extinguirse y es de ese ciclo que decimos “terminó”.Y es también a partir de ese ciclo que señalamos el resurgimiento, el volver a nacer, el volver a vivir. Los días que llegan deben servir fundamentalmente, para el vencedor de ayer, para reestructurar ese pasado de superioridades, es decir para lanzar a esta tierra con personalidad propia y fuerte al mundo. Es una tierra sedienta de glorias y por ello apoyó a quien apoyó, necesita una oportunidad, la necesitamos los tarijeños y las tarijeñas. No más gente que nos engañe que llegue para hacer de Tarija su hacienda, su negocio y luego corra con la bolsa bajo el brazo. Necesitamos de esa oportunidad para volver a nacer, volver a vivir y mostrarnos ante el mundo como una sociedad de hombres libres, una sociedad justa, donde la violencia no se justifique con sofismas jurídicos, donde no se haga mérito a la pereza y donde la gloria sea el trabajo y la disciplina. Esos fueron los factores de nuestros antepasados que debemos recuperar. Periodistas y políticos comparten algunos escenarios comunes, los más importantes de todos: credibilidad y confianza. Entonces nuestro electo nuevo gobernador no pierda de vista que ganó nuestra confianza y nuestra credibilidad, ese es su capital, que no lo desprecie.Estamos esperanzados en que esa Tarija ha vuelto a hacer, esa Tarija ha vuelto a vivir. Esa Tarija, la que amamos y esperamos, entre todos y todas, construir.


