Reflexiones desde el Cursillo Esperanza
Hay momentos en la vida de cada uno en que necesitamos más de la presencia de Dios, cuando pisamos la realidad de las dificultades, muchas veces tropezamos con la incomprensión, con la injusticia, con problemas económicos, de salud nuestra o de nuestros seres queridos; es allí donde...
Hay momentos en la vida de cada uno en que necesitamos más de la presencia de Dios, cuando pisamos la realidad de las dificultades, muchas veces tropezamos con la incomprensión, con la injusticia, con problemas económicos, de salud nuestra o de nuestros seres queridos; es allí donde necesitamos a Dios, porque los que creemos ponemos nuestra esperanza en El, en ese Dios tierno y todopoderoso.Hay ratos en que la oscuridad de la angustia apenas nos hace vislumbrar la luz de su presencia en nuestros días.Hay ratos en que las contrariedades y los desconciertos nos nublan los ojos, creemos que estamos solos y perdidos, pareciera que nuestros hombros son muy débiles para poder llevar esa cruz.Hay ratos que ante el proceder de muchos nos invade un hastío, una desilusión, una especie de desencanto que nos hace ver el panorama negro y sin remedio.Hay ratos en que la desmoralización nos abatirá, miraremos que el mundo es conducido al margen de la providencia divina, por los políticos, por los sabios, por los técnicos, por los fuertes, por los astutos.Pero ¿Dónde está nuestra esperanza? Si, es verdad ocurre todo eso y más aún en el mundo, pero nuestra fe ¿Ya se ha perdido ante los problemas del mundo? ¿Será que Jesús nos vuelve a decir: “Porque teméis hombres de poca fe”?Aunque el horizonte se torne negro, aunque el odio y el rencor se campeen por el largo y el ancho del mundo, aunque la brecha entre hermanos parezca profunda, aunque nuestra libertad se vea amenazada, nunca debemos dudar del amor de Dios, esa es nuestra fe; la que enciende la luz de la esperanza en cada corazón.Los cristianos hemos tenido siempre la tentación de recortar la generosidad de Dios, hemos sido siempre reacios a creer en plenitud en Dios.La esperanza es un aspecto de la fe que es la fuente de la verdadera confianza capaz de llenar todas las aspiraciones del hombre.La esperanza nos ayuda a seguir en la lucha, es la fuerza que nos impulsa a caminar hacia adelante, es la chispa que encenderá el fuego que lo tenemos casi apagado, es el sentimiento oculto en lo más recóndito de nuestro ser, es la ilusión que no se apaga y nos ayuda a vivir con optimismo.Para no perder toda esperanza debemos acrecentar nuestra fe ¿Cómo? Leyendo o escuchando la palabra de Dios.En las páginas de la Biblia está contenido el mensaje de salvación redactado bajo la inspiración del Espíritu Santo.La Biblia es el libro de Dios, es la carta magna de Dios a los hombres.A Dios hay que servirle no solo de rodillas y de corazón, también la inteligencia es don de Dios y un don de Dios para Dios.Digamos: “Señor que tenga la cabeza serena, el corazón encendido, la voluntad dócil, los pies prontos, los brazos afanosos, las rodillas dobladas, para poder ofrecerme a Ti por este mundo tuyo, que camina casi sin esperanza”.


