Las minas y las brujas
Por eso hoy, 31 de Octubre, que para algunos bolivianos será el “Día de las Brujas”, fiesta de origen europeo, adoptada en varios países de NuestraAmérica, para nosotros será un nuevo aniversario de la Nacionalización de las Minas, aunque hayan pasado más de 60 años.Fue un 31 de...
Por eso hoy, 31 de Octubre, que para algunos bolivianos será el “Día de las Brujas”, fiesta de origen europeo, adoptada en varios países de NuestraAmérica, para nosotros será un nuevo aniversario de la Nacionalización de las Minas, aunque hayan pasado más de 60 años.Fue un 31 de octubre, inmediatamente después de la revolución nacionalista de 1952, cuando el Estado Boliviano resolvió recuperar las minas que hasta entonces habían sido explotadas por la que fue conocida como “Rosca minera”, un trio de poderosos empresarios.Patiño, Hoschild y Aramayo, que eran los protagonistas centrales de esa rosca tenían en su poder la mayor parte de las minas bolivianas y se enriquecieron gracias a ellas, hasta niveles que serían aun hoy espectaculares.Estatizada la gran minería, se supuso que a partir de entonces los recursos minerales beneficiarían al pueblo boliviano, pero, como decíamos, esa es todavía una asignatura pendiente, porque a la antigua rosca ahora la sustituyen, en muchos casos, corporaciones transnacionales.No fue una sustitución inmediata, durante un tiempo prosperaron los mineros “medianos” que esquivaban los efectos de la estatización, pero los medianos se crecieron y volvieron a hacer la minería negocio de pocos, un “mediano” -llamado Goni-llegó a ser presidente de Bolivia.Pero la historia de Gonzalo Sánchez de Lozada, o sea “Goni” es capítulo aparte, porque ahora es un refugiado en Estados Unidos, de donde no existe ningún argumento razonable que impida ser extraditado, lo cual es otro asunto pendiente.Las minas bolivianas existen, están ahí, en algunos casos explotadas ahora por las corporaciones transnacionales que reemplazaron a la vieja rosca, agotando los yacimientos y causando daños ambientales y conflictos sociales que no son atendidos con celeridad y eficiencia.Decíamos hace poco que “para nadie es un secreto los efectos letales que origina la explotación del subsuelo, al provocar daños irreversibles a la salud humana y al medio ambiente, incrementando, aún más, el calentamiento global”.Por eso reiteramos ahora, a propósito de ese memorable 31 de Octubre de 1952, que estamos pendientes de las minas bolivianas, así como de la metalurgia y la siderurgia que transformen los recursos minerales en verdadero desarrollo para nuestro país. Y en ese orden de ideas, continuaremos luchando para salir del extractivismo depredador, aunque para algunos compatriotas lo único realmente importante hoy sean las brujas, que sabemos que no existen, por mucho que se ocupen de ellas los gringos, los canadienses y los europeos.A nosotros nos seguirán interesando las minas y también la industrialización de todos nuestros minerales. Eso no cambiará mientras las minas sigan siendo para nuestros gobernantes una importante asignatura pendiente de ser bien atendida, con urgencia. Los días como el 31 de octubre tienen la gran virtud de recordarnos este tema.


