Pequeños y medianos
En Bolivia se suele llamar a los pequeños y medianos comerciantes “gremiales”, pero lo urgente es estimular la pequeña y mediana industria, porque lo que nuestro país necesita es industrializar sus recursos, agrícolas, pecuarios, minerales y de toda índole.Nosotros, que pregonamos el...
En Bolivia se suele llamar a los pequeños y medianos comerciantes “gremiales”, pero lo urgente es estimular la pequeña y mediana industria, porque lo que nuestro país necesita es industrializar sus recursos, agrícolas, pecuarios, minerales y de toda índole.Nosotros, que pregonamos el cambio, estamos en mora de tener una ley específica que estimule y respalde a las pequeñas y medianas industrias, porque ellas pueden ser el soporte óptimo para la industrialización en gran escala, que la sentimos también demorada.La industria en los rangos pequeño y mediano tiene dos necesidades fundamentales, que son la mano de obra calificada y el financiamiento accesible, es decir sin intereses usureros y tampoco con trámites complicados, que vuelven el crédito algo inalcanzable.La pequeña y mediana industria no ha tenido el respaldo institucional que tienen las identificadas como “micro” empresas, que suelen estar subvencionadas por alguna ONG y cuya dimensión (menos de diez personas vinculadas) no tiene efectos significativos en la economía.En Bolivia tuvimos una institución llamada FOMO (Formación de Mano de Obra) que desapareció en alguno de los gobiernos golpistas que ha sufrido nuestros país (en el de García Meza, si no estamos equivocados), pero es irrelevante saber en cuál de ellos fue. En Colombia, un político que fue víctima de la violencia (Luis Carlos Galán) redactó como senador una ley específica de fomento a la pequeña y mediana industria, que se puede rescatar y discutir en los países de Unasur, para que no comencemos en cero.Con seguridad que deben existir otras experiencias utilizables, para que en Bolivia logremos esa anhelada industrialización, con un componente democrático, que nos permita aprovechar mejor las iniciativas que por ahora parece que se están quedando en la artesanía.Hemos sufrido décadas de extractivismo forestal, minero y ahora petrolero, protagonizado por la antigua “Rosca” o por las muy modernas corporaciones transnacionales. Debemos ahora tratar de desarrollar nuestra propia industria y la escala pequeña y mediana es una buena opción.Hemos comenzado ya, al separar los hidrocarburos licuables, a producir esa materia prima que es fundamental para posteriores emprendimientos industriales que, como sabemos, pueden, gracias a la petroquímica producir miles de derivados con un valor agregado variable.Con la institucionalidad ratificada por las recientes elecciones, tenemos también los legisladores que pueden (y deben) acometer ese compromiso de respaldar con leyes específicas a nuestras pequeñas y medianas industrias.Los comerciantes pequeños y medianos, así como los artesanos deben mantener sus derechos y sus prerrogativas fiscales, pero podemos demostrar que es la hora precisa para que nazca nuestra pequeña y mediana industria. Estaremos pendientes de las iniciativas que surjan en ese sentido, para difundirlas y por supuesto para respaldarlas. Aquí las estaremos siempre esperando.


