Un tema vital
Comencemos señalando que ayer, 16 de octubre, fue el Día Mundial de la Alimentación que, como muchas otras fechas tiene más de protocolo que de celebración, simplemente, porque mientras haya hambre no habrá nada que festejar.Dice la enciclopedia que el Día Mundial de la Alimentación,...
Comencemos señalando que ayer, 16 de octubre, fue el Día Mundial de la Alimentación que, como muchas otras fechas tiene más de protocolo que de celebración, simplemente, porque mientras haya hambre no habrá nada que festejar.Dice la enciclopedia que el Día Mundial de la Alimentación, fue proclamado el año 1979 por la ONU y coincide con la fecha de fundación de la FAO en 1945, pero la alimentación es un tema mucho más antiguo.La FAO es la agencia de Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación y su finalidad es concientizar a los pueblos del mundo sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza.El tema del Día Mundial de la Alimentación parta 2014 es la agricultura familiar y el objetivo “Alimentar al mundo, cuidar el planeta”, fue elegido para promover la sensibilización sobre la agricultura familiar y los pequeños agricultores.Sin embargo, la FAO en un foro internacional reciente reconoció que el mundo desperdicia 1.300 millones de toneladas de alimentos cada año, mientras 805 millones de personas experimentan desnutrición crónica o hambre. Lo paradójico, sin embargo, no es que el mundo produzca pocos alimentos, como temía hace dos siglos el clérigo anglicano Thomas Robert Malthus, sino en los sistemas producción y distribución de alimentos en el mundo, es decir en los tristemente célebres agro-negocios.Por eso, más que a Malthus es hoy pertinente recordar y estudiar al médico, nutriólogo, geógrafo, escritor y activista brasileño Josué de Castro, quien refutó las teorías maltusianas y nos dejó obras libros sobre el hambre que deberían ser de lectura obligatoria.Hace pocos días Ren Wang, Director General del Departamento de Agricultura y Protección del Consumidor de la FAO, decía que “necesitamos un cambio transformador de nuestras políticas alimentarias y agrícolas para tener sostenibilidad”. Esa institución, la FAO, que fue creada hace setenta años y relativamente cumple sus funciones específicas en el orden internacional actual, pero es evidente que agricultura y la alimentación siguen siendo problemas pendientes de solución.Esa solución tiene que construirse a partir del uso de la tierra, que debe cumplir objetivos de utilidad social y no solo de enriquecimiento empresarial, como actualmente sucede en muchos países, especialmente latinoamericanos.Por supuesto que es un asunto complejo, pero también de urgente atención, tanto en la forma utilizar la tierra como en el mercadeo de los productos agrícolas, porque está demostrado que ahí no funciona ni fusionará ninguna “mano invisible” del mercado actualmente teologizado.Es urgente prestarle atención a este terma porque, para emplear el título de un libro del escritor mexicano Eduardo del Rio, más conocido como Rius: “La panza es lo primero” y por supuesto, releer a Josué de Castro.


