Una perdedora

La Exxon-Mobil, es la misma corporación petrolera que antes se llamaba Standard Oil y que para nosotros, los bolivianos, tiene ingrata recordación, porque estuvo involucrada en uno de los más dolorosos omentos de nuestra historia: la Guerra del Chaco.Es que varias conocidas corporaciones...

La Exxon-Mobil, es la misma corporación petrolera que antes se llamaba Standard Oil y que para nosotros, los bolivianos, tiene ingrata recordación, porque estuvo involucrada en uno de los más dolorosos omentos de nuestra historia: la Guerra del Chaco.Es que varias conocidas corporaciones petroleras cambiaron de nombre, desde cuando el que dirigía la política petrolera italiana, Enrico Mattei, las agrupó en el que luego fue llamado “Cártel de las Siete Hermanas”, que ahora existen con otros nombres. La Exxon-Mobil  había demandado la nacionalización que hizo el Estado venezolano de la Franja del Orinoco, que es una zona con alto potencial petrolero, pero a la corporación petrolera no le resultó la jugada y perdió esa absurda demanda. No es ese, por supuesto, el único conflicto en el cual está involucrado el interés de corporaciones petroleras, que cambian de nombre pero no cambian de mañas y para muestra basta señalar los conflictos que tiene la Chevron en el Ecuador, o la Shell en Nigeria.La Exxon había planteado que PDVSA le debía 12 mil millones de dólares por la nacionalización del Proyecto Cerro Negro, en la Faja Petrolífera del Orinoco. sin tomar en cuenta la posibilidad de negociar una compensación adecuada.  El fallo del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones CIADI, emitido hace pocos días, pone fin a las especulaciones infundadas sobre una indemnización de Venezuela por miles de millones de dólares.El monto total de la compensación determinado por el tribunal arbitral por los antiguos Proyectos Cerro Negro y La Ceiba es de 1.591 millones de dólares, o sea muy  lejano de las pretensiones irrazonables de la Exxon Mobil.Si las absurdas cantidades iníciales fuesen tomadas en serio por tribunales arbitrales, podrían resultar en la destrucción de la economía de muchos países y en el colapso total del sistema de derecho internacional, advirtió el canciller de Venezuela, Rafaél Ramírez Es pertinente hacer notar que el CIADI es un órgano especializado del Banco Mundial, por lo que varios países han resuelto buscar otros medios de arbitrar las divergencias que pudieran tener con los inversionistas privados, y ese es un tema que se está analizando.En la Unión de Naciones Sudamericanas, Unasur, precisamente, se estudia ese tema, porque  en nuestros países son habituales las inversiones de corporaciones privadas, principalmente mineras y petroleras, interesadas en nuestros recursos naturales.Es muy probable, por eso, que en la Cumbre de Unasur, prevista para el próximo 5 de diciembre, en Quito, tengamos algunas novedades sobre ese asunto, porque las inversiones extranjeras tienen que dejar de ser teologizadas, como sucede en la actualidad.Se ha llegado, inclusive, a pretender medir el desarrollo de un país según las inversiones que logra atraer, siendo que tales inversiones solo buscan el crecimiento del capital invertido


Más del autor