Reflexiones desde el Cursillo La paciencia
Muchas veces pequeñas penas, preocupaciones nos roban la energía; un malentendido, el miedo a fallar en algo importante, las enfermedades, estas y otras causas pueden debilitar nuestra mente y nuestro espíritu, pero no debemos dejar que todo esto nos haga dudar del amor de Dios.Tenemos que...
Muchas veces pequeñas penas, preocupaciones nos roban la energía; un malentendido, el miedo a fallar en algo importante, las enfermedades, estas y otras causas pueden debilitar nuestra mente y nuestro espíritu, pero no debemos dejar que todo esto nos haga dudar del amor de Dios.Tenemos que enfrentar los problemas, hay formas naturales para buscar soluciones y formas sobrenaturales como es la fe que debemos tener en la misericordia de Dios, esta fe puede mitigar nuestra pena en medio del sufrimiento el que cree, siente que todo se va a solucionar, que el malentendido puede aclararse, los problemas se pueden resolver, los malos sentimientos pueden transformarse en buenos, las enfermedades curarse; siempre que hay fe hay esperanza; por eso cuando algo te falla, cuando se te oscurezca el día , cuando se te cierren las puertas, cuando mires a tu alrededor y no encuentres manos amigas que quieran ayudarte, acuérdate que tienes un padre que te ama, El te socorrerá.Jesús dijo: “No estén ansiosos por el día de mañana, es suficiente con los problemas de hoy”Nos quiere decir que confiemos en El, que seamos pacientes, que dependamos de El, como los pequeños de sus padres.A medida que vayan pasando los días, los meses, los años, el plan divino se despliega en tu vida, la cruz la tenemos que llevar, con ella vamos atravesando este valle de lágrimas.Nadie puede descartar la pena física o espiritual de un manotazo, pero la paciencia que es nacida de la fe en el amor de Dios, te ayudará a seguir adelante y a comprender el significado de tus sufrimientos, pero Jesús en su bondad nos dice: “Vengan a mi los que estáis cansados y agobiados”.El Señor nos asegura que El estará con nosotros hasta la consumación de los siglos.Debemos tratar de se pacientes y lo lograremos si tenemos esperanza, esta esperanza nace de la fe.Sabemos que la fe es creer, es confiar.La impaciencia no es buena, la mayoría de los errores se cometen por la impaciencia, las personas impacientes no pueden ni siquiera mantener un diálogo, se confidentes, ser un oasis para un amigo, porque un impaciente no sabe escuchar.Alguien impaciente es alguien que actúa precipitadamente y muchas veces habla sin razonar serenamente.El Señor nunca nos dijo que el camino sería fácil y amplio, sino que sería angosto, pero que El nos mostraría la forma.El deseo del Señor de caminar con nosotros es signo de su fidelidad y de su amor.El como hombre sufrió, lloró por la muerte de Lázaro, sufrió la amargura de la traición de su amigo Judas que compartió el pan con El, el sufrimiento le hizo sudar sangre en el huerto de los olivos y murió humillado en la cruz.Pero Jesús triunfó sobre el dolor y la muerte, y con ello nos dio esperanza, debemos regocijarnos y compartir su triunfo.Confía en el Señor, pídele paciencia, El te la dará y promete mucho más, la dicha eterna.


