Cuando duele el mar
Ese dolor permanente, ese enclaustramiento forzado duele siempre, pero unos días duele más que otros, y ayer sucedió eso, porque era el Día Internacional del Mar, que para muchos será solo otro de los protocolarios días especiales que declara Naciones Unidas, para nosotros no. La...
Ese dolor permanente, ese enclaustramiento forzado duele siempre, pero unos días duele más que otros, y ayer sucedió eso, porque era el Día Internacional del Mar, que para muchos será solo otro de los protocolarios días especiales que declara Naciones Unidas, para nosotros no. La mediterraneidad boliviana no es una fatalidad, porque nosotros nacimos como país con una costa propia, con un amplio territorio que era nuestro inolvidable Departamento del Litoral, que nos fue arrebatado en forma violenta.Lo del Día Internacional del Mar es por eso, para los bolivianos, mucho más que otra fecha en el nutrido calendario de la organización de las Naciones Unidas, que resolvió que llevará ese nombre el cuarto jueves de septiembre, o sea un día como ayer.Por eso, cualquier alusión al tema, no importa que sea directa o indirecta, tiene para nosotros un significado especial y ayer precisamente en la asamblea de las Naciones Unidas, en Nueva York, la presidenta de Chile dijo algo sobre los tratados para mantener la paz mundial.Al revisar el discurso de la presidenta Michelle Bachelet no existe ninguna alusión a Bolivia, ni al tratado que se nos hizo firmar después de la Guerra del Pacífico, y que está actualmente siendo demandado por nuestro país ante una corte internacional de justicia. Las palabras de la mandataria chilena, sin embargo, aunque se haya estado refiriendo a tratados que tienen que ver con Ucrania, tienen el riesgo de ser interpretadas de otra forma, sobretodo en Bolivia donde la herida por la usurpación de nuestro mar no cicatriza.Nunca cicatrizará, porque no importa lo que digan en esa corte de La Haya, ni en cualquier otra parte, puesto que para nosotros, los bolivianos, recuperar el mar no es un asunto demandable, sino una obligación moral indeclinable.Y por eso sentimos y sentiremos siempre que la recuperación de nuestro Departamento del Litoral cautivo, no es ni podrá ser de ninguna manera negociable, sino que es un deber ineludible para todos los bolivianos, que sentimos dolor de mar todos los días del año.Es un dolor que se nos agudiza cada 23 de marzo y que sentimos ayer con mucha más fuerza, pues era 25 de septiembre y que hace años fue bautizado por la Organización de las Naciones Unidas como el Día Marítimo Mundial o Día Marítimo internacional.Usualmente le prestamos poca atención a esa asignación de nombres especiales, que se ha vuelto costumbre en la ONU, pero así como para los buenos hijos el día de la madre no solamente el 27 de mayo, sino todos los días del año, para nosotros recuperar el mar es anhelo cotidiano.Y nadie que respete su condición de boliviano puede negar eso.


