La antigua primavera
Utilizamos términos condicionales como “debería”, porque hace apenas una semana se anunciaba otra ola de frio en el hemisferio norte, con nevadas incluidas, es decir, nada que se pueda llamar ni remotamente “primavera”.Pero no estamos hablando con lenguaje figurado, porque no faltará...
Utilizamos términos condicionales como “debería”, porque hace apenas una semana se anunciaba otra ola de frio en el hemisferio norte, con nevadas incluidas, es decir, nada que se pueda llamar ni remotamente “primavera”.Pero no estamos hablando con lenguaje figurado, porque no faltará quien hable dela primavera de Ucrania, o algo por el estilo, porque a la estación del “primer verdor” eso es lo que en latín quiere decir primavera la han asociado con todo, hasta con política, que ya es mucho decir.Sin ironías, sino, al contrario, con verdadero desconcierto, vemos ahora que el cambio climático es algo tan evidente, que hasta nos obligará a cambiarles nombre a las antiguas estaciones, que ya no se acomodan a la realidad que vivimos en este contaminado planeta.Astronómicamente, esta estación comienza con el equinoccio de primavera (entre el 20 y el 21 de marzo en el hemisferio norte, y entre el 22 y el 23 de septiembre en el hemisferio sur), y termina con el solsticio de verano.Con el actual calentamiento global, esas referencias de calendario ya no son útiles, porque todas las estaciones están afectadas y, como decíamos, no sería raro que en el norte, especialmente en los Estados Unidos mañana haya tormentas de nieve.Eso en cuanto al norte, aquí el clima ha cambiado notablemente; en las zonas secas se incrementó la sequía y en las zonas lluviosas las inundaciones son cada vez más fuertes, anegando las viviendas de decenas de miles de familias.Sobre esto último tenemos testimonios muy recientes, porque los estragos que han causado las últimas inundaciones (ojala fueran “las últimas”) todavía no han sido completamente atendidos ni todos los problemas que provocaron han sido solucionados.De todas maneras, el calentamiento global es actualmente irrefutable, aunque las estaciones meteorológicas en las grandes ciudades han pasado de estar en la periferia de la ciudad, al centro de esta y el efecto de isla urbana también ha influido en el aumento observado. Adicionalmente, dada la creciente industrialización y la reticencia de los países industrializados a disminuir sus emanaciones, el cumplimiento de las tasas de descarbonización se ve muy difícil; las consecuencias que ya las estamos sintiendo, continuarán agravándose. Dicen los estudiosos que desde que el hombre mide la temperatura hace unos 150 años (siempre dentro de la época industrial) la temperatura ha aumentado 0,5 °C y se prevé un aumento de un grado C en el 2020 y de dos grados C en el 2050.Esto también tiene graves efectos económicos, hace poco, Rachel Kyte, vicepresidente para Desarrollo Sostenible del Banco Mundial anunció que el costo económico por los desastres naturales aumentó cuatro veces desde 1980.Y no hay una propuesta seria, formal, realizable, para revertir esta situación.


