Tiempo de Cuaresma
Ya se calmaron los ánimos, ya el ímpetu y el deseo de festejar el carnaval ya se calmó, después de tanta alegría por un lado y de tanta tragedia por el otro lado.Llegó la calma y entramos en el tiempo de Cuaresma, un tiempo hecho para la meditación, para acercarnos a Dios, es un espacio...
Ya se calmaron los ánimos, ya el ímpetu y el deseo de festejar el carnaval ya se calmó, después de tanta alegría por un lado y de tanta tragedia por el otro lado.Llegó la calma y entramos en el tiempo de Cuaresma, un tiempo hecho para la meditación, para acercarnos a Dios, es un espacio para tomar conciencia de lo que estamos haciendo con nuestra vida; llegó el silencio para entrar en el silencio interior para bucear dentro de nuestro yo, y comenzar a limpiar nuestra alma de todos los espinos y malezas que no dejan crecer la planta preciosa del amor, cuando florece su fruto es el perdón y la reconciliación y eso nos pide el Señor sobretodo en este tiempo.El Señor nos llama y nos dice “Vuelvan a Mi con todo su corazón, con ayuno, con llantos y lamentos, rasguen su corazón y no sus vestiduras y vuelvan a su Dios porque Él es bondadoso y compasivo” (Jl 2,12-13).El Señor nos llama al arrepentimiento, nos llama para que busquemos la paz en la conciencia, un camino es el ayuno, la oración y la limosna; ofrezcamos las buenas obras hechas con humildad en secreto, porque Dios que lo ve todo nos recompensará, no así a los que hacen alarde de lo que han dado.También nos dice que rasguen su corazón y no sus vestiduras, significa sentir en nuestro interior el arrepentimiento por toda ofensa, engaño, calumnia, envidia, rencor, odio, ambición, mentira; por todo lo negro que enluta nuestras almas. Rasgar el corazón es abrirlo para sacar de allí lo negro, lo sucio, para barrer el hollín de la maldad y se limpiará con la reconciliación con Dios y con los hermanos.Por eso tomemos este espacio abierto, este tiempo para sincerarnos con nosotros mismo, con nuestros hermanos, así abriremos la puerta para que Jesús entre a cenar con nosotros.¡Ánimo! Por más grandes que sean tus pecados piensa que más grande es el amor de Dios por ti; Él no se escandaliza, más bien se enternece y se alegra cuando un hijo suyo se arrepiente. ¿Acaso no ha dicho que cuando una oveja se pierde deja las 99 y va en busca de la oveja perdida? Y cuando la encuentra la trae en sus brazos, también dijo que hay más alegría en el cielo por un pecador que se convierte que por noventa y nueve justos. ¿No está claro el amor de Dios por nosotros?Aprovechemos este tiempo de Cuaresma y busquemos al Maestro, así encontraremos la paz para nosotros y nuestras familias.Hoy el grito silencioso de los corazones es el ansia de la paz y esto solo puede darse si estamos unidos al que es la paz: ¡Cristo!


