Reflexiones desde el Cursillo: Recuperemos la solidaridad

Su grito ha llegado a través de las fronteras a todo el mundo, la tragedia de la inundación y sus terribles consecuencias ha destrozado sus hogares, sus logros conseguidos con esfuerzo, sacrificio y trabajo arduo, y lo peor que se han perdido vidas de seres queridos, lo irreparable.El Padre de...

Su grito ha llegado a través de las fronteras a todo el mundo, la tragedia de la inundación y sus terribles consecuencias ha destrozado sus hogares, sus logros conseguidos con esfuerzo, sacrificio y trabajo arduo, y lo peor que se han perdido vidas de seres queridos, lo irreparable.El Padre de los católicos, el que dirige la barca de Pedro ha respondido con ayuda mandando hasta este rincón del mundo su ayuda económica y sobre todo sus oraciones se elevan ante el Todopoderoso intercediendo por ellos.Nosotros bolivianos hermanos, nos lamentamos pero en seguida nos olvidamos, es verdad  que muchos han extendido la mano para poder ayudar en lo que les ha sido posible, pero la mayoría del país ha estado festejando el carnaval como si nada pasara. El país está de luto, está dolido, está derrumbado, pero primero yo, primero mi diversión y pasarla bien.Estamos acostumbrados a oír: “Con lo corta que es la vida hay que disfrutar”, “lo comido y lo bebido nadie te lo quita” y así tantas filosofías baratas que nos impulsan a la insensibilidad y al egoísmo.¿Hemos ayudado a nuestros hermanos del Beni? En las Iglesias se ha pedido ayuda ¿has respondido? Pero se pagaron cuotas y se hicieron gastos fuertes para la diversión, cuánto cuesta una cerveza, un fernet, etc? ¿Eso se paga con gusto? Dónde queda la solidaridad, la sensibilidad y la conciencia? Has pensado en privarte de un trago o una comida para brindarlo generosamente a los que lloran y su llanto ha llegado hasta nosotros?¡Qué lección nos han dado los privados de libertad de la cárcel de San Pedro! Han dejado de comer para hacer llegar su ayuda al Beni.Tenemos que sacudirnos de nuestra indiferencia y escuchar la voz del Señor: “Ámense los unos a los otros como yo los amo” “Amen  a sus enemigos” (Mt. 5,38-42). Quiere decir que aunque fuesen nuestros enemigos y están en necesidad, debemos ayudarlos. Nosotros, ¿qué hemos hecho?Jesús dice: “Vengan benditos de mi Padre porque tuve hambre y me diste de comer, estuve desnudo y me vestisteis” (Mt. 25,34-36).


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