Días determinantes
Dos días después, o sea el 11 de marzo será la posesión de Michelle Bachelet como nueva presidenta de Chile y la oportunidad reunirá a varios mandatarios de la región, con lo que se podría convertir en una especie de “cumbre” regional.Comencemos con lo de Colombia, donde elegirán...
Dos días después, o sea el 11 de marzo será la posesión de Michelle Bachelet como nueva presidenta de Chile y la oportunidad reunirá a varios mandatarios de la región, con lo que se podría convertir en una especie de “cumbre” regional.Comencemos con lo de Colombia, donde elegirán Representantes y Senadores, o sea renovarán el Poder Legislativo y uno de los protagonistas será el ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, acérrimo contradictor de Hugo Chavez y de todo lo que sonara a “chavismo”.Álvaro Uribe ahora aspira a ser senador (cabeza de lista) por un partido recién creado por él como Centro Democrático y donde se mantienen las viejas hostilidades contra el gobierno venezolano y que han caracterizado varias declaraciones públicas “uribistas”.Es pertinente recordar aquí la estrecha amistad de Uribe con Washington, que lo llevó inclusive a autorizar la instalación de bases militares estadounidenses en territorio colombiano. La autorización fue revertida por el Congreso Colombiano y no se supo más de ella.Fue tan notorio en enfrentamiento del ex presidente Álvaro Uribe con Hugo Chávez, que afectó las relaciones entre ambos países y el sucesor de Uribe, Juan Manuel Santos tuvo que declarar que Hugo Chávez era su “mejor nuevo amigo”, para componerlas parcialmente.De manera que los resultados de las elecciones del domingo, en Colombia, serán muy importantes no solamente para la relación bilateral con Venezuela, sino para todo lo que tiene que ver con nuestra región.En Santiago de Chile, el próximo martes coincidirán varios presidentes en la posesión de Michelle Bachelet y tal encuentro podría ser una magnífica oportunidad para ocuparse en conjunto de la situación latinoamericana como región.Porque, como escribía hace algún tiempo Luis Hernández Navarro, está haciendo falta reinventar Latinoamérica. Decía: “América Latina está en un proceso de reinvención como hemisferio. Su futuro no está aún definido, su destino final no está escrito. El hemisferio está redefiniendo su inserción en el mundo.En la última década, la región ha obtenido ingresos extraordinarios por la venta de materias primas, y capitales para la inversión de valores, exacerbados por liquidez abundante provista por los bancos centrales del mundo y tasas de interés históricamente bajas”. Hernández concluía señalando que “hoy, ese ciclo, apunta a su fin. Por ello, su reinvención implica necesariamente, una redefinición de su inserción en un mundo multipolar”.Como él, somos muchos los que imaginamos una América Nuestra diferente, más acorde con los anhelos de Simón Bolívar que con los designios de la Doctrina Monroe o con las posturas de la OEA acomodadas siempre a los intereses de Washington.Estamos en un mundo multipolar, por lo menos formalmente concluyó la tenebrosa Guerra Fría, y es el momento oportuno para terminar de construir la Patria Grande.


