Reflexiones desde el Cursillo: Carnaval, ¿alegría o escape?
En el fondo todos sabemos la respuesta, es como cuando se ajusta mucho un paquete termina por reventar, eso es lo que pasa. Ha pasado el tiempo y cada vez la situación se vuelve difícil para casi todos en lo familiar, en lo social y en lo económico. En la familia, en la gran mayoría de los...
En el fondo todos sabemos la respuesta, es como cuando se ajusta mucho un paquete termina por reventar, eso es lo que pasa. Ha pasado el tiempo y cada vez la situación se vuelve difícil para casi todos en lo familiar, en lo social y en lo económico. En la familia, en la gran mayoría de los hogares se presentan graves problemas entre los esposos, entre hijos y padres, situaciones que muchas veces llevan un rompimiento entre los miembros de la familia que es muy difícil restaurar.La educación en la familia es muy pero muy difícil, nos enfrentamos con niños y adolescentes rebeldes, exigentes que quieren desligarse de la autoridad de los padres, ni que decir de la incomprensión entre maestro y alumno.El aspecto económico es difícil para las mayorías, la economía va en retroceso, los precios son excesivos, hoy ya no es como antes, para que los niños y jóvenes estudien se necesita dinero, para enfrentar una enfermedad se necesita dinero, para realizar unos trámites se necesita dinero, nunca terminaríamos de enumerar las causas por las que el dinero es imprescindible. La crisis económica se siente cada vez más.Todos los problemas y dificultades que estamos enfrentando en estos momentos, presionan, preocupan y quitan la paz, es por eso que la gran mayoría busca un escape, una fuga, un aturdirse, un olvidarse, un zafarse de esta situación porque cuando no se vislumbran soluciones, la ansiedad se apodera del ser humano y puede desembocar en depresión.El carnaval para muchos es huir de la realidad, para la gran mayoría es querer disimular unas lágrimas, con risas forzadas por efecto de la bebida.Ese es el mal que hiere a la sociedad, el alcohol es el invitado especial, para toda fiesta, un invitado que destruye, acaba con todo lo razonable y solo lleva a la irracionalidad, la que termina en tragedias, que muchas veces no se pueden remediar.La alegría es buena y necesaria, pero el abuso del alcohol causa daños irreparables, escuchemos lo que nos dice el Señor: “No juegues a ser fuerte con el vino porque el vino ha perdido a muchos, el horno pone a prueba el temple del acero, el vino pone a prueba los corazones” (Ecl. 31,25-30).


