Lo del espionaje
Los antecedentes son conocidos: la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos, NSA por su nombre en inglés, estaba espiando a muchos países, incluidos algunos que son sus antiguos “aliados” como Alemania y Brasil.Presisamente la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, está en Europa...
Los antecedentes son conocidos: la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos, NSA por su nombre en inglés, estaba espiando a muchos países, incluidos algunos que son sus antiguos “aliados” como Alemania y Brasil.Presisamente la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, está en Europa y uno de sus propósitos fue un acuerdo para la instalación de un cable submarino de comunicaciones entre Lisboa en Portugal y Fortaleza en Brasil para evitar así la intercepción de información por parte de Estados Unidos.El acuerdo de Brasil con la Unión Europea se concretó el pasado lunes, según información que solo difundió una agencia noticiosa porque asuntos como la detención del “Chapo” Guzmán mantienen a las otras agencias muy “entretenidas”.Pero sigamos con lo del espionaje que, como decíamos, está lejos de ser un tema agotado porque en Turquía está causando problemas, pero donde sigue provocando convulsiones políticas es en la casi vecina Colombia.Allí, en Bogotá, se destapó hace apenas unas semanas una operación de “inteligencia militar” (no es sarcasmo) que espiaba a los ciudadanos, especialmente a políticos y a periodistas, sobre todo a los que no son parte del gobierno.Esa operación de espionaje (“chuzadas” las llaman allá) agitó el ambiente en forma muy negativa, porque el gobierno colombiano está embarcado en un proceso de pacificación interna para poner fin a una lucha de más de medio siglo con la guerrilla.Colombia, además, está en vísperas de elecciones y nadie puede hasta ahora explicar quién ordenó el espionaje ni a quien le entregaban esa información así obtenida. Parece que no era al presidente Santos, porque a el también lo “chuzaban”.Esa intromisión en las comunicaciones privadas de los ciudadanos, sea realizada por la NSA o por la “inteligencia militar” colombiana es, de todas maneras, un atropello a los derechos humanos y no se le puede simplemente echar tierra encima, como se suele hacer con algunos errores.Para no dejar el tema incompleto, contemos que Dilma Rousseff afirmó que Brasil y la Unión Europea comparten preocupaciones similares con respecto al dominio estadounidense sobre los cables de fibra óptica y que espera que el nuevo cable esté listo y conectado para el próximo año. No es la primera iniciativa en este sentido, ni debería ser la única, porque esa intervención de la NSA también afecta –y mucho- a nuestros países latinoamericanos, lamentablemente periféricos.Algo se ha mencionado ya en nuestros propios sistemas de integración, entre ellas Celac, Alba y Unasur, pero se tiene que hacer mucho más que declaraciones de buena voluntad y de buenos propósitos, porque ya sabemos que camino está empedrado con eso.Quizás no haga falta reunir costosas “cumbres” para concretar las buenas intenciones en esta materia, pero se tiene que avanzar y debemos insistir en eso.


