Revancha, resentimiento y autocrítica
Los pobres, como es habitual, son la “carne de cañón”. .. Se recluta a lazo a “cholos” y “rotos”. No hay duda que las oligarquías de Lima y La Paz son incompetentes para la defensa de sus respectivos Estados. La chilena -en cambio- supera sus querellas internas y actúa como...
Los pobres, como es habitual, son la “carne de cañón”. .. Se recluta a lazo a “cholos” y “rotos”. No hay duda que las oligarquías de Lima y La Paz son incompetentes para la defensa de sus respectivos Estados. La chilena -en cambio- supera sus querellas internas y actúa como bloque. Con sabiduría esquiva roces con Argentina y usurpa Tarapacá, Arica y Tacna así como Antofagasta. El país llegaba sólo hasta el desierto de Atacama y sus poblados septentrionales extremos fueron entonces Copiapó y Chañaral. Sin duda una expansión con dos flecos: el paìs de Evo queda sin océano y los peruanos padecen la ocupación por varios años.La historiografía, los textos escolares y el imaginario colectivo del Rímac -amén de cultivar la fobia a Bolivia con varios argumentos -evita referirse a que apenas 40 años antes de la conflagración aludida- militares y políticos peruanos estimulan a la oligarquía mapochina a intervenir en sus asuntos internos. Los adversarios de Andrés Santa Cruz, arquitecto de la Confederación Perú Boliviana, encuentran un aliado en el archiministro Diego Portales. Así las expediciones chilena comandadas, respectivamente, por el almirante Blanco Encalada y el general Bulnes destruyen el experimento que se propuso unir a los dos Perúes. Intento que defendieron con sus vidas -entre otros- los chilenísimos Josè Antonio Vidaurre, O`Higgins, Freire y Pedro Félix Vicuña. La elite blanca de Lima prefiere una alianza con los otros blancos de Valparaíso y Santiago antes que soportar la “ominosa tiranía del cholo jetón”.El Presidente Humala, en La Paz, luego de electo reconoce la trascendencia del proyecto crucista. Su discurso, sin embargo, no registra continuidad y menos genera escuela. El Protector Santa Cruz seguirá siendo para la peruanidad un invasor, un imperialista, un representante de la “barbarie” andina que pone en peligro la “civilización” -edificada por “caballeros de fina estampa”- que florece en el país... de los Incas. Sus opositores encuentran cálido asilo en Santiago. Actúan bajo el mando mapochino. Hoy son enaltecidos. Me refiero a Ramón Castilla, Felipe Salaverry, Agustín Gamarra, Felipe Pardo y Aliaga y varios otros que se convierten post mortem en estatuas de diversas ciudades o en nombre de calles y avenidas. Es urgente informarse que así como en Chile la clase alta inocula odio a las repúblicas fronterizas en Perú campean no sólo el antichilenismo, sino también el antiecuatorianismo y el antibolivianismo.Resulta sorprendente que el país que engendra, en los años 30, el APRA no genere una nueva imagen del ayer. Lo hace enalteciendo el Incanato, pero no avanza en el siglo XIX. Incluso el ilustre Haya mira con apatía la solicitud de Palacio Quemado en orden a obtener un enclave oceánico. Peor aun, niega apoyo a políticas de acercamiento con Quito y desautoriza a Manuel Seoane empeñado en una alianza con Perón que enarbola el ABC. Fujimori da un paso al ceder, en comodato, un segmento de Ilo a Bolivia. Se sostiene en Lima que el país ha sido víctima de diversas mutilaciones territoriales y que posee enemigos de ayer, de hoy, de mañana y de siempre en dos de sus cuatro fronteras. La política exterior de Allende posee también cojeras diplomáticas. Sin duda, en las repúblicas del Pacífico es urgente el revisionismo histórico. Sólo así se rescata la identidad del Cono Sur.


