Líos mediterráneos
En este caso, “mediterráneo” no es nuestro país, que por supuesto, es nuestro primordial interés, sino el Mar Mediterráneo, donde la industria petrolera está causando serios conflictos, que hoy vamos a tratar de comprender un poco.Allí, en el Mediterráneo, cuatro corporaciones...
En este caso, “mediterráneo” no es nuestro país, que por supuesto, es nuestro primordial interés, sino el Mar Mediterráneo, donde la industria petrolera está causando serios conflictos, que hoy vamos a tratar de comprender un poco.Allí, en el Mediterráneo, cuatro corporaciones transnacionales están buscando petróleo y la oposición de los pobladores de la zona está casi tan candente como la de los venezolanos, donde también el petróleo (¡cuándo no!) es factor fundamental de los líos.Hasta donde alcanza nuestra información confirmada, Repsol sería una de esas corporaciones, lo cual no es raro, porque aunque es una transnacional, mantiene identidad como empresa española y el Mediterráneo no es el único lugar donde se la menciona.En el Golfo de México, que está mucho más próximo a nosotros, el petróleo es el componente que “adereza” el conflicto entre Colombia y Nicaragua por controlar áreas marítimas donde ya están operando varias plataformas petroleras, entre ellas Repsol.A propósito, ese litigio estuvo en manos de la Corte Internacional de Justicia, la de La Haya, cuyo fallo no ha sido reconocido por el gobierno colombiano, algo similar a lo que parece que está por suceder con otra disputa, la de Chile con Perú, por aguas en el Océano Pacífico.No sabemos si en estas últimas hay alguna probabilidad de que exista petróleo, pero si así fuera eso complicaría mucho más el asunto, en el que colateralmente también Bolivia está interesada, no por el petróleo pero sí por las decisiones de La Haya.En ese orden de ideas, no podemos ignorar a las islas Malvinas y al mar que las rodea, donde han buscado petróleo corporaciones que consideran esas islas británicas (Falklands, las llaman) hasta ahora infructuosamente.Es que no es indispensable que el yacimiento petrolífero exista, bastas con que se conozcan unas remotas y mínimas probabilidades, para que esa región se vuelva conflictiva, como sucede ahora con el Mediterráneo y como los bolivianos sabemos que sucedió en el Chaco.Así, sin proponérnoslo, hemos pasado del mar Mediterráneo a nuestros mediterráneos países que siguen viviendo pendientes de ese petróleo que, como bien decía el inolvidable Sergio Almaráz, es un líquido viscoso que ensucia todo, especialmente las conciencias.En la vieja Europa se están realizando manifestaciones de quienes consideran que la prospección petrolera le hará mucho daño al medio ambiente, a la pesca y al turismo, que es de lo que viven allí comunidades de las islas Baleares y las islas Canarias.Al recordar el daño ambiental incalificable que causaron las corporaciones petroleras en el mar Caribe, es difícil no solidarizarse con los reclamos que ahora agitan el viejo mar Mediterráneo. Por eso, estaremos pendientes de lo que allí suceda.Como estamos pendientes siempre de todo lo relacionado con petróleo y con gas de petróleo.


