Aguas peligrosas
Vamos a ocuparnos ahora de las otras aguas, de las aguas residuales que se volvieron problema adicional para el Beni, porque se han desbordado de la planta de tratamiento que tenía y no sabemos si tiene aún Riberalta.Porque no hemos vuelto a tener noticia de la planta para tratamiento de aguas...
Vamos a ocuparnos ahora de las otras aguas, de las aguas residuales que se volvieron problema adicional para el Beni, porque se han desbordado de la planta de tratamiento que tenía y no sabemos si tiene aún Riberalta.Porque no hemos vuelto a tener noticia de la planta para tratamiento de aguas residuales que fue proyectada para Tarija, con fondos donados por Holanda que cubrían casi la mitad del costo de la mentada planta.Ese era otro proyecto a cargo de la gobernación, de esa gobernación que estaba a cargo de Mario Cossío y, hasta donde sabemos sigue siendo solamente un proyecto, pero cada vez más difícil de ser convertido en realidad.Si esa donación holandesa finalmente se pierde (parece que ya se perdió) alguien tendrá que dar explicaciones, porque no era centavitos, sino más de diez millones de dólares americanos, que por muy devaluados que estén, son mucho dinero.La mala administración de proyectos puede causar tanto o más daño económico que el peculado y otras acciones dolosas, establecidas con precisión por los respectivos códigos, penal, civil o de otra índole.Que una comunidad pierda millones de dólares por mala administración tiene que ser también un delito y expertos existen que deberían ocuparse de esa situación, relacionada con la planta para el tratamiento de aguas residuales en Tarija, y proceder.Cuando existe peculado u otra apropiación indebida de recursos fiscales, el daño es notorio, pero cuando esos recursos eran donados y por mala administración no alcanzaron a llegar a su destino, el daño, según nosotros es mayor, porque nadie se benefició y todos perdimos.Mientras se ocupan del asunto los profesionales que deben hacerlo: fiscales, jueces, contralores y otros habilitados para hacerlo, nosotros recordaremos (para que nadie olvide) que esa proyectada planta de tratamiento de aguas, en Tarija, estaba pensada no solo para eliminar las aguas sucias.Se dijo que una segunda utilidad de la planta sería la producción de fertilizantes orgánicos al tratar las aguas servidas y que, además, era factible usar esas aguas tratadas no solo para riego, sino que hasta se las podía utilizar para mover una turbina y generar electricidad.Todo eso nos puso a pensar el desborde de las aguas de la planta de tratamiento de Riberalta. Que esperamos solucione bien su problema. El nuestro es mayor: no tenemos planta.De manera que concluyamos aquí y dejemos que, por ahora, las aguas corran, también las aguas residuales generadas en Tarija, que no sabemos cuánto tiempo correrán así, impunemente.Es otra raya que le aparece al tigre, o para decirlo sin eufemismos, otra falla administrativa de las que la ciudadanía tarijeña está esperando explicaciones urgentes, coherentes y satisfactorias, para hacer el adecuado balance de gestiones pasadas. Luego nos ocuparemos de la actual.


