Al mirar a la derecha

El campeonato mundial de futbol (que se jugará pronto en Brasil y en el cual Bolivia no participa) no tiene nada que ver con esto, sino el gas, “nuestro gas” que parece tener vida propia y dirigirse con  preferencia hacia la derecha, hacia el Brasil.Adicionalmente, en Bolivia y en el Brasil...

El campeonato mundial de futbol (que se jugará pronto en Brasil y en el cual Bolivia no participa) no tiene nada que ver con esto, sino el gas, “nuestro gas” que parece tener vida propia y dirigirse con  preferencia hacia la derecha, hacia el Brasil.Adicionalmente, en Bolivia y en el Brasil habrá este año elecciones presidenciales, que son, por si mismas, motivo de inquietudes y de sobresaltos. También las habrá en Colombia, lo que para nosotros, particularmente, es por ahora menos interesante.Entre elecciones y campeonatos “se filtran” también  esas informaciones sobre espionaje de los Estados Unidos inclusive a sus “amigos”, como siempre han dicho que consideran al Brasil, pero con esa clase de amigos hay razón para estar inquieto.Revisando material de años anteriores, encontramos que Atilio Borón, un importante analista de la geopolítica hacía estas importantes reflexiones sobre ese nuestro vecino grande, que desde mañana recibirá más gas boliviano, según informa la prensa.Después de analizar varios aspectos concluía Atilio Borón que  ojalá Brasil “pueda comenzar a discernir con claridad donde están sus amigos y quiénes son sus enemigos, por más que hoy se disfracen con una piel de oveja”. “Esto podría poner término a sus crónicas vacilaciones. (Lo decía en vísperas de una reunión del Mercosur, en Montevideo), cuando se refirió a “la  reorientación de la política exterior del Brasil”.Es pertinente destacar que el doctor Atilio Boron, es director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED), en Buenos Aires, Argentina y una voz muy autorizada en los complejos temas de la geopolítica.Nuestra mirada a la derecha, entonces, está muy justificada, porque ya alguna vez dijimos que ser vecinos del Brasil, actualmente, es equivalente a acostarse al lado de un elefante, es posible que no pase nada, pero será muy difícil dormir.Por supuesto que a Dilma Rousseff tampoco le quedará fácil dormir, pensando en su re-elección, pero felizmente hay otros respetables analistas que sostienen que eso de que se acabó el ciclo del Partido de los Trabajadores (el de Dilma) es sólo “repetición de la cantaleta”.Esperamos que así sea, así como esperamos que no germinen ni prosperen en nuestro poderoso vecino “veleidades subimperiales”.Pero eso no significa distraerse ni descuidarse sino, al contrario, reforzar y fortalecer las labores de integración bolivariana que ya existen y mejorar nuestra propia capacidad nacional, para lo cual, como hemos insistido siempre, es indispensable la petroquímica para así liberarnos de la economía extractivista.O sea que ese gas que ahora se va al Brasil y a la Argentina  (y pronto se irá también al Paraguay) pudiéramos procesarlo aquí y convertirlo en agroquímicos, plásticos y otros de los miles de derivados que se puede obtener.  Así de fácil.


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