Hoy es el día

Que la  cumbre sea en la Habana aumenta el interés por la reunión, porque ratificará la presencia de Cuba en la unidad latinoamericana de la cual la patria de Martí fue “excluida” cuando nuestros países hacían parte de la OEA que, como sabemos, era (y es) dirigida desde Washington.Muy...

Que la  cumbre sea en la Habana aumenta el interés por la reunión, porque ratificará la presencia de Cuba en la unidad latinoamericana de la cual la patria de Martí fue “excluida” cuando nuestros países hacían parte de la OEA que, como sabemos, era (y es) dirigida desde Washington.Muy diferente esta reunión de las que se hacían con el nombre de cumbres de las Américas, que eran auspiciadas, precisamente, por la OEA y en las cuales el proceso de participación era solo esencialmente protocolar y se hablaba de la formación de áreas de libre comercio.La última de esas “cumbres de las Américas” se hizo en abril de 2012, en Cartagena de Indias, Colombia, y de esos eventos solo quedan recuerdos por lo menos insípidos, o definitivamente vergonzosos.Estamos pendientes de lo que se trate y se resuelva en la Cumbre de CELAC, porque “el clima político predominante “si bien no suprime las contradicciones ni las fricciones, permite que se traten de modo adecuado y en las instancias que corresponde” como opinó con tino alguien.Con seguridad habrá reacciones también hostiles, como las que ya anunciaron los cubanos que huyeron de la isla y todavía hablan y actúan contra Cuba, pero desde su “exilio” voluntario en Miami, que los mantiene.Es mejor ignorar tales desatinos y concentrarnos en lo que ya deben estar debatiendo nuestros mandatarios en La Habana, para avanzar en la cada vez más próxima y certera integración latinoamericana, o sea en la consolidación de la Patria Grande.Del presidente Morales sabemos que llevó a la Cumbre, entre otros, materiales especiales sobre las propiedades nutricionales y medicinales de la hoja de coca, el derecho al agua, y las acciones posteriores al Año Internacional de la Quinua. Hay muchos temas pendientes en nuestro continente  y llamamos “nuestro” al que incorpora a todos los países de la ecúmene latinoamericana, en la cual debería estar también Puerto Rico, para terminar con esa inexplicable situación de “estado libre asociado”.Ayer publicábamos conceptos de Atilio Borón, quien decía que  “en esta empresa patriótica hubo que vencer toda clase de obstáculos: la resignación de algunos gobiernos, la claudicación de otros, el escepticismo de los de más allá y la sistemática oposición de Washington”.Pero lo evidente es que hasta ahora se ha logrado vencer todos esos obstáculos, aunque no hay que descartarlos en forma definitiva, porque seguirán luego de esta cumbre de CELAC.Habrá que continuar los esfuerzos de integración también en otros ámbitos, que ya existen y están cada vez más consolidados, como Unasur, Mercosur y Alba, que fueron creados dentro del mismo espíritu bolivariano de integración.Y que experimentos como la Alianza del Pacífico se limiten a lo que los inspiró, el libre comercio. Lo nuestro va mucho más allá de eso.


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