Por el bien del imperio
Pero hay otra obra del profesor español Josep Fontana, titulada “Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945” (2011 y 2013), que ofrece otra perspectiva.Fontana observa cómo al finalizar la Segunda Guerra Mundial se revistió a la humanidad con nuevos e idealistas principios...
Pero hay otra obra del profesor español Josep Fontana, titulada “Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945” (2011 y 2013), que ofrece otra perspectiva.Fontana observa cómo al finalizar la Segunda Guerra Mundial se revistió a la humanidad con nuevos e idealistas principios e instituciones: por fin se garantizaría la paz, se edificaría un planeta para la existencia de la libertad y el bienestar y, sobre todo, se respetaría el derecho de todos los pueblos a decidir sobre su futuro, basados en la propia soberanía y la autodeterminación. Sin embargo, después de casi setenta años, las esperanzas sobre el cumplimiento de las promesas son absolutamente desalentadoras.Ocurrió, en cambio, que con la posguerra se edificó un mundo adecuado a los intereses de dos potencias: los EE.UU. y la URSS. La Guerra Fría pasó a ser un instrumento de consolidación de ese nuevo mundo, disfrazándole con el enfrentamiento entre la ‘libertad’ y el ‘comunismo’.Para garantizar los poderes mundiales, no se dudó en las intervenciones ni en el atropello a los derechos humanos o a las soberanías. Fontana destaca, de modo particular, cómo en ese camino se edificó el poder mundial de los EE.UU., cuyo modelo de vida fue concebido como el único admisible y el que debía inculcarse sobre el planeta.Con el derrumbe del socialismo, la Guerra Fría fue insostenible; pero no varió la decisión de los EE.UU. por imponer su modo de vida económico e institucional. El moderno expansionismo (el enemigo pasó a ser el ‘terrorismo’) se dio bajo otra premisa: el mercado libre, lo cual condujo a que los propios EE.UU. abandonaran las políticas del New Deal, impulsadas en los años treinta para abatir la crisis y que supusieron alguna intervención del Estado, para dar paso ahora al dominio completo de las gigantes empresas y sus intereses. La ‘economía de libre mercado’ (los EE.UU. descalifican el término ‘capitalismo’) se impone y también en Europa se desmontan las políticas sociales.Fontana concluye muy bien que lo único que sigue ocurriendo es el engaño por un mundo mejor, pues todo funciona y se encamina por el bien del imperio.* Juan J. Paz y Miño Cepeda, historiador ecuatoriano, es coordinador del Taller de Historia Económica.


