El interminable espionaje
En los últimos días se volvió a hablar de Snowden, porque el presidente Barack Obama anunció que modificaría las estrategias gringas de espionaje, de ese espionaje que hace poco llegó hasta niveles escandalosos.El pasado viernes, el presidente Obama propuso que el gobierno deje de controlar...
En los últimos días se volvió a hablar de Snowden, porque el presidente Barack Obama anunció que modificaría las estrategias gringas de espionaje, de ese espionaje que hace poco llegó hasta niveles escandalosos.El pasado viernes, el presidente Obama propuso que el gobierno deje de controlar los registros telefónicos de los ciudadanos y que la NSA necesite en el futuro permiso de una corte para acceder a los datos. El plan anunciado por el presidente, después de varios meses de revisión y consulta con el Congreso y la comunidad de inteligencia, no representa un cambio radical de las actuales prácticas de espionaje ni añade modificaciones sorprendentes. Sin embargo, se reconoce que esos programas, tal como se ejecutan actualmente, pueden suponer un peligro para las libertades civiles y entrar en contradicción con los derechos constitucionales de los norteamericanos o de los extranjeros que viven en este país. Si se aplican por completo las propuestas presidenciales, habrá cambios en la forma como la NSA obtiene los registros telefónicos, autorizada bajo el capítulo 215 de la Ley Patriota de Estados Unidos, promulgada tras los ataques del 11 de septiembre del 2001. A pesar de esa ley y de todo lo que los encargados del espionaje hayan podido hacer para poner los intereses gubernamentales por encima de los derechos ciudadanos, sobre los ataques de ese septiembre fatídico para los Estados Unidos siguen existiendo secretos y “misterios”.Pero el espionaje continuará, con otros métodos, posiblemente más sofisticados que los actuales, para seguir vigilando lo que hacen y lo que dicen quienes podrían afectar el poder de quien los espía, no importa sin son “amigos”, aliados o tengan cualquier otra identidad.Porque dijo Obama que el programa de la NSA debe continuar, pero tiene que ser reformado, por lo que el secretario de Justicia, Eric Holder, y las agencias de inteligencia se encargarán de proponer los cambios necesarios hasta finales de marzo en consultas con el Congreso. Quedan muchos interrogantes sobre el futuro de los programas de espionaje. Aunque Obama quiere retirarle a la NSA la capacidad para almacenar los registros telefónicos no se sabe dónde debería ser llevada y almacenada dicha informaciónAnthony Romero, director ejecutivo de la Asociación Nacional para la Defensa de los Derechos Civiles, dijo que su organización seguirá con su demanda en contra del espionaje telefónico y tendrá mucho respaldo para sus propósitos.Es razonable suponer, por todo lo anterior, que el espionaje no desaparecerá y que Snowden y Assange tendrán en los futuro émulos que desbaraten los intentos de secretismo del poder, en los Estados Unidos y en cualquier parte.Sería interesante saber que dicen sobre esto Angela Merkel, Dilma Rousseff y otros gobernantes “amigos” recientemente espiados por los Estados Unidos.


