Energía y escrúpulos
En física, «energía» se define como la capacidad para realizar un trabajo. En tecnología y economía, «energía» se refiere a un recurso natural (incluyendo a su tecnología asociada) para extraerla, transformarla y darle un uso industrial o económico. No hace falta más para comprender...
En física, «energía» se define como la capacidad para realizar un trabajo. En tecnología y economía, «energía» se refiere a un recurso natural (incluyendo a su tecnología asociada) para extraerla, transformarla y darle un uso industrial o económico. No hace falta más para comprender por qué todo lo que se refiera a energía tendrá cada vez más importancia en este mundo “moderno y globalizado”, que se caracteriza precisamente por consumir energía cada vez con mayor avidez.Esa siempre insatisfecha demanda de energía provoca situaciones catastróficas, como las que todavía recordamos del reactor atómico de Fukushima, en el Japón, cuyo control aún no es absoluto, o los frecuentes y desastrosos derrames de petróleo en varios lugares del mundo.La semana pasada, el gobierno colombiano prohibió a la corporación minera Drummond seguir cargando miles de toneladas en barcazas, porque ya han contaminado varias de las bahías más hermosas de ese país, principalmente la de Santa Marta.Esto, por supuesto, no es, ni con la Drummond, ni con Fukushima, ni con la British Petroleum, que contaminó el Golfo de México, un tema de interés solamente local o nacional, sino que se ha convertido en un tema “global”.Además dela contaminación, está la transnacionalización, inocultable de los temas relacionados con la energía, especialmente la que tiene origen en fuentes nucleares, mineras, petroleras o hídricas.Para citar un ejemplo, el carbón colombiano, explotado en gran medida por empresas transnacionales, estuvo programado para alimentar termoeléctricas chilenas, en un proyecto controlado por el brasilero Eike Batista, quien hace poco “quebró”.La mayor contaminación con petróleo en los últimos años, la provocó la corporación transnacional BP (con rótulo británico) en el Golfo de México y los daños no se circunscribieron al golfo, sino que llegaron también a tierra firme norteamericana.A propósito, y como fatal coincidencia, se habla en estos días de las producción de petróleo y gas con la destructiva técnica del “fracking”, que le daría a Estados Unidos opción para no seguirlo importando.Para no convertir esto en un memorial de agravios, digamos que también se está intentando generar energía con fuentes limpias, por ejemplo la energía eólica, o la energía solar.Supimos de un proyecto de energía térmica que se tiene previsto implementar en la región del Chaco en aprovechamiento a las temperaturas que exceden los 53 grados centígrados y que forman parte de planes prospectivos de inversión a largo plazo. Eso suena más razonable que embarcar a Bolivia en proyectos de energía atómica, como se había dicho hace unas semanas, pero no por limpia la energía es totalmente confiable. Hace muchos años que las corporaciones mineras y petroleras, están involucradas en la investigación de esas fuentes “alternativas” de energía.En conclusión, sabemos que la energía seguirá siendo importante fuente de poder y sabemos también que el poder hace desaparecer los escrúpulos.


