El pan de cada día
Pero sin eufemismos, en ese pan, o sea en ese alimento preparado esencialmente con solamente harina, agua, levadura y calor, ese simple y humilde “pan de batalla”, es en cual se siente con más rigor cualquier encarecimiento, que luego los economistas intentarán explicar con un lenguaje muy...
Pero sin eufemismos, en ese pan, o sea en ese alimento preparado esencialmente con solamente harina, agua, levadura y calor, ese simple y humilde “pan de batalla”, es en cual se siente con más rigor cualquier encarecimiento, que luego los economistas intentarán explicar con un lenguaje muy complejo.Ayer tuvimos la buena noticia de que el pan, por lo menos en Tarija, no aumentará su precio, como es casi costumbre que todo lo haga cuando comienza un año. Ojalá se cumpla y no se quede eso solamente en una promesa más.De todas maneras, aunque temas como el petróleo y el nuevo fatídico derrame (esta vez en el Ecuador, en Tumbes) no pueden ser abandonados, al menos por hoy, ocupémonos primero del pan de cada día.Decía una información reciente que Bolivia solo utiliza 18% del potencial agropecuario y que Más de 600 millones de dólares se han gastado el año que acaba de pasar para importar alimentos y evitar escasez en el país. El trigo, tan esencial para el pan, es también importado.No solamente importamos trigo, pero por ahora es lo que más nos interesa. Bolivia dispone de 18 millones de hectáreas de tierras con vocación productiva, de las que solamente el 15por ciento se trabaja. Dice otra noticia que para 2014 se ha aprobado un incremento importante en el Presupuesto General del Estado para el rubro de fomento a la producción agropecuaria, que de ser bien empleado, podría generar un impulso decisivo. Para ello, según la misma información, “debe despolitizarse la política agropecuaria, hecho que por el momento parece poco probable al haberse iniciado el proceso electoral”. Lo malo no es “politizarla”, sino en favor de quienes se lo hace.La harina de trigo es importante para elaborar el pan, pero no es la única que se puede utilizar con esa finalidad. Solemos recordar a los chinos, que son quienes inventaron las pastas, pero las hacían con harina de arroz, los italianos no las inventaron, solo cambiaron la materia prima.No es que en Bolivia no tengamos políticas para construir seguridad alimentaria, pero estamos privilegiando cultivos extensivos de soya y “agronegocios” de otra índole, inclusive con semillas transgénicas, antes que ocuparnos seriamente de nuestro pan cotidiano.Si finalmente se nombra a alguien que responsa por las políticas alimentarias, ojalá no sea “interino”, es decir “provisional”, como está sucediendo hace años no solo con la conducción de la entidad petrolera estatal, sino con varias otras funciones que no merecen esa precariedad.Y sin proponérnoslo expresamente, comenzamos hablando del pan y derivamos hacia el petróleo, debe ser porque para muchos de nosotros lo que sucede con ese líquido oscuro y viscoso es tan importante como lo que suceda con el pan.


