A 110 años del nacimiento de Carlos Montenegro

Montenegro era muy joven, ésta es talvez la primera característica de su figura y acción; sus planteamientos escritos que culminan en su obra principal “Nacionalismo y Coloniaje”, significaban el futuro, la esperanza y el acierto político. Un hombre forjado en la disciplina del estudio y...

Montenegro era muy joven, ésta es talvez la primera característica de su figura y acción; sus planteamientos escritos que culminan en su obra principal “Nacionalismo y Coloniaje”, significaban el futuro, la esperanza y el acierto político. Un hombre forjado en la disciplina del estudio y la meditación, tuvo la generosidad permanente de compartir sus ideas y a través del debate –a veces encendido-enriquecer su propia creatividad. Sus manifestaciones aún aquellas belicosas y de combate fueron siempre aciertos de expresión: una avanzada histórica, una generación al descubierto, con un profundo sentido de la política y la historia; y hoy, no hay que olvidar la política es historia.Sus usos intelectuales, su sensibilidad por la redención de la Patria, su claridad en la identificación del “enemigo principal”: la “Rosca y la gamonalismo semifeudal” son reflejo de su inventiva, innovadora, crítica y alerta. Fue el fundador junto a Paz Estenssoro y otros patriotas de la noción boliviana del Nacionalismo Revolucionario. Supo combinar en sus ideas y su lucha la praxis (tal vez pragmática) con la teoría y la ética de solidaridad. Su influencia en la política de gran parte del siglo XX y del actual XXI, fue y es enérgica. La presencia de ideales en su vivir cotidiano (en la prisión, el exilio, el efímero poder político o en su final de muerte temprana) siempre tuvieron el rasgo fecundo de su mente de escritor y orador que conocía el valor de las palabras, sabía que “ese poco de aire estremecido, que desde la madrugada del Génesis tiene poder de creación” como dijo Ortega y Gasset es la fuerza política decisiva, cuando hay política, se entiende, cuando el Estado es una pólis, una ciudad con ciudadanos, no un cuartel, ni una turba oclocrática, ni un asilo, ni un rebaño. Montenegro nos legó instalada la retórica en el seno de nuestra vida política; ella subsiste hasta nuestros días y como enseña el maestro Julián Marías, la retórica es “el arte de manejar colectivamente a los hombres sin profanarlos, así como la propaganda es la técnica de utilizarlos profanándolos”.Los trabajos de Montenegro abarcan casi todos los rincones de la ciencia social y del pensamiento político; en cada uno de sus aportes es fácil descubrir su identidad: compromiso creador, valor auténtico e independencia analítica. Su vida intelectual no fue jamás producto de una invernación universitaria, sino una actividad que tomaba sus ingredientes de la investigación histórica de Bolivia y la América Latina. El estado real del desarrollo social y económico fue su preocupación en función de los intereses de las grandes masas populares. Su pensamiento –junto a los de Paz Estenssoro, Augusto Céspedes, José Cuadros Quiroga, Armando Arce, Walter Guevara Arze, Hernán Siles Suazo y otros –busca cauces nuevos donde se vierta la energía revolucionaria represada de los grandes conglomerados de obreros, de campesinos, de estudiantes y de clases medias; jamás concibió esta tarea como el levantamiento de una sola clase, sino como la insurgencia de todo un pueblo. Su pensamiento y su trabajo perseguía un objetivo que configura su estructura intelectual: crear una teoría nacionalista revolucionaria haciendo uso –sin prejuicios ni dogmas-de todo el instrumental científico de los grandes pensadores del socialismo para su adecuación crítica a la realidad boliviana y latinoamericana.La vigencia del pensamiento, el verbo y la luz de Montenegro en el siglo XXI es fecunda, junto a Paz Estenssoro es la veracidad de la historia de la Revolución Nacional. Todo en Montenegro tiene actualidad, más aún tiene porvenir, es anticipador. Su libro base –Nacionalismo y Coloniaje-es mucho más verdadero que hace más de 60 años, se ha ido haciendo verdadero. Hace 70 años que nos muestra la ingente falsedad y la suplantación de realidades que siguen falsas y amenazan anular una época espléndida. Hay que volver a leer a Montenegro, parecería que el mundo se ha quedado sin moral, hay crisis de las normas, las naciones son insuficientes, nos quedamos pequeños. La Nación de Montenegro sin embargo, es la tarea que la Revolución Nacional debe proseguir en su construcción con mística profunda que emerge de las almas sencillas de los barrios y comunidades; hay mucho de “buena nueva”, en toda esta génesis doctrinaria que cambió la vida de Bolivia aunque Montenegro no tuvo la suerte de concluirla a plenitud.Tarija, 26 de diciembre 2013 CI 1605682 Tja.


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