Los mejores deseos

Vamos con orden, primero, l industrialización de nuestros recursos naturales, para que tengan valor agregado, con el cual construir el verdadero desarrollo nacional, porque hasta ahora los hemos estado explotando y exportándolos tal cual, desde la plata de potosí, hasta el gas.Ese primer deseo...

Vamos con orden, primero, l industrialización de nuestros recursos naturales, para que tengan valor agregado, con el cual construir el verdadero desarrollo nacional, porque hasta ahora los hemos estado explotando y exportándolos tal cual, desde la plata de potosí, hasta el gas.Ese primer deseo concreto, entonces, tiene nombres propios, se llaman metalurgia, siderurgia y petroquímica, y les debemos el nombre correcto para la industrialización del litio, aunque el nombre es lo de menos, porque lo importante es que también lo procesemos.Eso es algo que los bolivianos le estamos debiendo a nuestro país desde siempre, es decir desde que Bolivia existe como país y es una deuda que ya causado monumentales intereses, negativos, por supuesto.Los buenos deseos no terminan ahí, obvio, porque quisiéramos también que Bolivia se integre total y definitivamente en la ecúmene hispano-luso americana, para formar lo que muchos identificamos con el nombre de Patria Grande.Solamente así, concretando el anhelo bolivariano, podremos ocupar en el mundo el lugar que merecemos por nuestro enorme potencial todavía fraccionado en tantos pequeños países que no tienen el umbral suficiente de poder como para insubordinarse.Por supuesto que para construir la Patria Grande nos hace falta un fuerte espíritu nacionalista que privilegie la nación, cada una de nuestras naciones latinoamericanas, por encima de cualesquiera otros intereses, especialmente los financieros.En esta enumeración de deseos, de buenos deseos, no puede estar ausente el deseo boliviano de volver a la vecindad del mar, del cual nuestro país fue injustamente alejado por intereses que, por supuesto, no eran los de nuestros pueblos, sino de quienes los explotan y abusan de ellos.Muchos deseos más se nos ocurren, pero no queremos contaminarlos con alusiones políticas, dado que el 2.014 es un año electoral y seguramente eso captará (y distraerá) innecesariamente la atención de algunas personas.Por eso, preferimos concluir refiriéndonos a lo que parece que también es un propósito definido del gobierno, o sea la creación el próximo año de Un Ministerio del Deporte, que nos está haciendo falta.Pero no porque imaginemos la concurrencia de Bolivia a algún campeonato mundial de futbol o de cualquier otro deporte “profesionalizado”, porque no son esos deportes los que logran que se formen “cuerpos sanos en mentes sanas”.El que nos hace falta es el deporte no rentado, el deporte que no sea, como es ahora, espectáculo que genera utilidades multimillonaria, sino el deporte como parte de la disciplina de todos los bolivianos, como parte de ese anhelo de no solo vivir bien, sino “vivir mejor”.Todos son deseos realizables, pero no están exentos de esfuerzos y sacrificios, pero bien dice la sabiduría popular que son esas realizaciones, las que requieren esfuerzos y sacrificios, las que resultan más valiosas.Entonces, ahora, a punto de terminar este año nuestros mejores deseos para el próximo.


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