El duro oficio de arbitrar

Actualmente se habla mucho de inversiones y quienes las hacen son naciones diferentes a la que recibe la inversión, o corporaciones transnacionales que, definitivamente, no actúan ceñidas a ninguna norma nacional. Es natural que surjan conflictos difíciles de arbitrar.Existe una entidad...

Actualmente se habla mucho de inversiones y quienes las hacen son naciones diferentes a la que recibe la inversión, o corporaciones transnacionales que, definitivamente, no actúan ceñidas a ninguna norma nacional. Es natural que surjan conflictos difíciles de arbitrar.Existe una entidad internacional específicamente creada para ese arbitraje, el Ciadi, Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a inversiones, una institución del Banco Mundial, con sede en Washington. El Ciadi solamente toma los tratados bilaterales de protección de inversiones (TBI) y el Convenio de Washington de 1966, constitutivo de éste organismo, para resolver las causas presentadas y descarta toda otra normativa (incluyendo las propias Constituciones Políticas de los Estados).Varios países, Bolivia en el año 2007, Ecuador en el año 2009 y Venezuela en el año 2012, han tomado la decisión de retirarse del organismo, lo cual ha despertado algunos problemas, ya que los acuerdos del Ciadi y los TBIs en su mayoría poseen cláusulas de ultractividad. Estas cláusulas hacen que, por más que un país se retire de estos acuerdos, éstos funcionen durante un período extra de 10 años más. Por eso Bolivia, ya no siendo parte del Ciadi, tuvo una nueva demanda por parte de la empresa transnacional italiana Euro Telecom Internacional.Esto, aunque parece, no es una “inocentada”, sino una evidencia de que el orden internacional, todavía vigente, resulte deficiente en muchos aspectos. El Ciadi es sólo uno de ellos, pero hay muchos más, que resultaría ocioso mencionar.El tema tiene mucha relación, especialmente, con la explotación de recursos naturales, minerales o hidrocarburos, que es hacia donde se orienta la mayoría de las inversiones, que tienen alto riesgo de volverse conflictivas.Algo se hizo, hace unos cuatro meses, cuando fue creado el Centro de Arbitraje de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía, pero su alcance es limitado porque, además, hacen parte de la Cámara precisamente, algunas corporaciones transnacionales. Está también, con data más reciente, la Resolución Ministerial 319 que autoriza a la Agencia Nacional de Hidrocarburos realizar fiscalización en las tareas exploratorias. Esta tarea la desarrollará desde la el próximo año, o sea en unos días.En escala internacional, teniendo ya, como tenemos, varias instituciones funcionando, establecer normas para arbitrar inversiones es no solamente importante, sino inclusive urgente.Parece muy oportuno, además, liberarse, así sea parcialmente, de la férula del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y de otros sistemas internacionales en los cuales nuestros países siguen siendo “periféricos”.Algunos aseguran que las inversiones en “comodities” se reducirán el próximo año, pero eso no sirve de consuelo, porque mientras el capital necesite imperiosamente reproducirse, las inversiones continuarán.Y como los minerales y los hidrocarburos no son recursos renovables, es muy probable también que los conflictos entre quienes los tenemos y quienes los explotan, se agudicen. Y arbitrar será aún más difícil.


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