Temas escabrosos

Hablaremos de Arundhati Roy, la intelectual india, porque es una de las personas que con mayor acierto se ha referido a la “oenegización” de la política y en Bolivia las ONG están ahora otra vez “de moda”.Pero esto no es reciente, porque ya hace diez años, en una intervención...

Hablaremos de Arundhati Roy, la intelectual india, porque es una de las personas que con mayor acierto se ha referido a la “oenegización” de la política y en Bolivia las ONG están ahora otra vez “de moda”.Pero esto no es reciente, porque ya hace diez años, en una intervención pública en San Francisco, California, Arundhati Roy decía que “Otro peligro que amenaza a los movimientos de masas es la ONG-ización de la resistencia”.“Será fácil distorsionar lo que voy a decir para que parezca una acusación a todas las ONG”, agregó. “Eso sería falso. En las sucias aguas de las ONG de pega montadas para chupar subvenciones o eludir impuestos también existen ONG que realizan labores valiosas”.No estamos haciendo un juicio de valor sobre las Organizaciones no Gubernamentales, en otras partes del mundo, sino comentando lo que sucede con algunas de ellas en Bolivia, donde existen varias, tanto de las “buenas”, como de las “malas”.La semana pasada, el vice presidente Álvaro García, dijo que la dirigencia del Consejo Nacional de Ayllus y Markas de Qollasuyo (Conamaq) estaría vinculada a extranjeros, lo que influiría en la disputa por asumir la dirección de esa organización social.Casi de inmediato, el Gobierno decidió expulsar del país a la Organización no Gubernamental de origen danés IBIS, por ejercer, según el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, “injerencia política” a través de los pueblos indígenas.La acusación no es exclusiva contra esa ONG, porque varias otras organizaciones como ella están involucradas en conflictos de diversa índole y, como vimos al referirnos a la intelectual india, no es solamente en Bolivia donde actúan.Dice Arundhati que en su país (o sea en la India), el apogeo de las ONG subvencionadas comenzó a finales de los años 80 y en los 90, coincidiendo con la apertura de los mercados indios al neoliberalismo. En aquel momento, el Estado indio, cumpliendo los requisitos de  “ajuste estructural” impuestos,  estaba retirando su apoyo financiero al desarrollo rural, la agricultura, la energía, el transporte y la sanidad pública. A medida que el Estado abdicaba su función tradicional las ONG se pusieron a trabajar en estas áreas específicas. La diferencia, evidentemente, es que los fondos que tienen a su disposición son una fracción minúscula del recorte que se realizó en el gasto público.Parecería que estuviéramos refiriéndonos a organizaciones indígenas en Bolivia, ahora  también afectadas por el neoliberalismo, pero insistimos en que son conceptos de la activista india Arundhati Roy, hace diez años.Es que el neoliberalismo no tiene diferencias conceptuales, sea que decidan aplicarlo aquí o en cualquier confín del mundo. No son coincidencias ni casualidades. Por eso es útil, siempre, buscar más elementos de juicio, para tratar estos temas escabrosos


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